miércoles, 16 de septiembre de 2009
sábado, 29 de agosto de 2009
domingo, 23 de agosto de 2009
KDD Pitufa o así del Carro del Diablo
Esta ruta era una kedada del ForoMTB organizada por Rutas Pitufas y más concretamente por el compañero “Marek”, que fue el guía oficial de la misma (¡Gracias Marek!!!). Las Rutas Pitufas son rutas muy tranquilas y asequibles para todo el mundo, ideales sobre todo para todos los que estén iniciándose en el MTB y para aquellos que quieran disfrutar de una ruta sin prisas, sin grandes esfuerzos, sin ritmos ni niveles establecidos. Son rutas para pasarlo bien compartiendo afición con los amigos sin sufrir demasiado sobre la bici, aquí se espera sin problemas y sin quejas a todo el mundo, y al final, casi es obligatorio quedarse a tomar una cervecita reponedora en algún bar para despedir la ruta.
Con un fresquete de 15 ºC iniciamos la ruta desde el parking de las Presillas, frente al emblemático Monasterio de Santa María del Paular, en el serrano pueblo de Rascafría, al que llegamos tras un corto tramo por el carril bici. Desde el primer metro en el que entramos en el pueblo ya empezamos a subir, pasando junto a la Casa Consistorial y la Iglesia de San Andrés.
Después, enseguida tomamos una ancha pista que se inclinaba un poco más todavía y en la que nos esperaban nada más y nada menos que un total de 8 kilómetros seguidos de subida constante y con un desnivel de casi 500 metros... Pese a ir la mayor parte del tiempo a la sombrita de los salvadores bosquecillos de robles que íbamos atravesando, ya empezaba a hacer calor, lo que unido a la pendiente hizo que el pelotón se estirase mucho, aunque hicimos unas cuantas paradas para reagrupar.
Tras la larga y tranquila ascensión, coronamos y nuestra recompensa fue una agradable bajadita de 2 kilómetros y 100 metros de desnivel ideal para recuperarse del duro esfuerzo de la subida. Luego, tuvimos 800 metros más de ligera subidita y nos presentamos ante el famoso Carro del Diablo, que quedaba a nuestra izquierda casi oculto entre unos pinos y matorrales. La verdad es que si no conoces el lugar es muy fácil que pases de largo sin verlo, aunque si logras verlo también es muy probable que te detengas a contemplarlo, pues se trata de una gran mole de piedra con una forma algo curiosa y que seguramente llame tu atención.
En realidad no es más que la forma caprichosa con la que el paso del tiempo y la fuerza erosiva de un antiguo glaciar moldearon esta peña en la que muchos quieren ver una especie de carro o carreta antigua cargada con otra inmensa mole de piedra. Y la verdad es que sí que lo parece, con curiosos detalles que incluyen un par de piedras más pequeñas estratégicamente situadas y que bien podrían ser las ruedas, y una parte delantera del carro que se va estrechando poco a poco hasta acabar rematada en una punta junto a la cual es muy fácil imaginarse a un par de bueyes tirando del carro... En fin, sólo es cuestión de dejar volar la imaginación un poco, podéis probar vosotros mismos cuando veáis las fotos a ver qué os parece... y que no os extrañe si os parece más bien un caracol antes que una carreta, pues esa es la segunda versión más aceptada, sobre todo por los que no conocen nada acerca de la roca ni su leyenda y la ven por primera vez...
Ahora dejamos atrás las leyendas y continuamos con la ruta. Justo a 30 metros del Carro del Diablo estaba el desvío para subir al Puerto del Reventón. Aquí hicimos dos grupos y 9 bikers hicimos la subida al Reventón (6 Kilómetros de dura subida y 6 de bajada por el mismo sitio) mientras que los otros 18 seguían con el resto de la ruta prevista (que luego haríamos también nosotros).
En cuanto a la subida al Reventón, sí que fue durilla, quizá inciclable al final para la mayoría, pero no para todos. Los 5 primeros kilómetros, hasta el Cancho de Las Piedras, se subían sin problemas. Luego, en el último kilómetro había un pequeño tramo con una pendiente fuerte (pero no exageradísima) que estaba lleno de piedras molestísimas. Subir por allí era más cuestión de técnica que de fuerza, pero era necesaria una buena dósis de ambas cosas. Yo, sin ser ningún machaca ni un técnico del copón, lo subí todo entero a excepción de 2 veces que puse el pie (por las piedras, no por la pendiente) y en total hice empujabici sólo unos 30 o 40 metros en total. En fin, como ya sabéis la mayoría, en esto del MTB vamos avanzando poco a poco y con el tiempo hacemos cosas que antes nos parecían imposibles, hasta yo mismo me quedé sorprendidísimo de haber subido por allí.
En lo alto del Puerto del Reventón hay un monolito de piedra levantado en 1910 y dedicado a la memoria del teniente coronel José Ibáñez Marín, fundador y primer presidente de la Asociación Excursionista Militar (1900), por su gran contribución a la conservación del paso por el puerto y a sus expléndidos y numerosos trabajos cartográficos en la zona (murío en 1909 en la Guerra del Rif).
También debo decir que no sólo subimos hasta lo alto del Puerto del Reventón (2.032 m.), sino que desde allí cogimos un senderito ciclable de unos 300 metros que nos dejó en la base rocosa del Pico del Reventón (2.073 m.), cuyos últimos 200 m. se suben fácilmente a pie, tanto que algunos hasta subimos con la bici al hombro sin problemas (y luego lo bajamos casi todo montados a excepción de 2 o 3 escalones).
Sin duda, la subida mereció la pena, y desde allí disfrutamos con unas fabulosas vistas de las dos vertientes (la madrileña y la segoviana) tan diferentes entre sí. En el lado segoviano se podía apreciar la extensa y seca campiña hasta más allá del horizonte, aunque a nuestros pies quedaban Segovia, La Granja de San Ildefonso y parte del frondoso Valle del Eresma con sus enormes pinos, con el pueblo de Valsaín y con las montañas que forman la famosa Mujer Muerta a sus espaldas. En la vertiente Madrileña teníamos todo el verde Valle del Lozoya, con el Macizo de Peñalara, la Bola del Mundo, las Cabezas de Hierro, la Cuerda Larga (por el lado posterior), La Najarra, La Perdiguera, El Puerto de La Morcuera, El Espartal, El Puerto de Canencia, la parte posterior de la Sierra de La Cabrera, el Embalse de Pinilla y el resto de Montes Carpetanos haciendo de frontera natural entre Madrid y Segovia. ¡Qué pasada!!!...
Después, la bajada por el tramo complicado de las piedras al final tampoco fue tan difícil, casi todos lo bajarmos entero y sin demasiados problemas y en un santiamén estábamos de nuevo en el cruce del Carro del Diablo. Luego, aunque la mayoría teníamos ganas de hacer la famosa trialera que bajaba desde allí hasta los coches, al final no la cogimos porque les comenté a todos que merecía más la pena y era mucho mejor hacer el resto de la ruta original ya que nos quedaban 3 grandes guindas: la bajada por la pista a toda pastilla (una gozada), el bello paraje del Mirador de Los Robledos con el Monumento al Guarda Forestal y sus espectaculares vistas, y la bajada preciosa y divertida por el sendero del Río Lozoya (alucinante ¿verdad?).
Así pues, dejamos para otra ocasión la trialera y continuamos por la cómoda pista que tras subir un poquito más enseguida picaba para bajo pasando enseguida junto a una deliciosa fuente en la que paramos a reponer agua y refrescarnos. La verdad es que disfrutamos como enanos con los 6 kilómetros de bajada con algo más de 250 metros de desnivel hasta que llegamos a otra pista que subía desde Rascafría y que fue por la que se fueron dos de nuestros compañeros que tenían prisa y no podían hacer la ruta completa (desde allí sólo tenían 3 kilómetros de bajada por pista hasta los coches).
El resto, tomamos la pista en sentido ascendente y subimos un pequeño repecho de unos 1,5 kilómetros y 50 metros de desnivel. Luego, menos de un kilómetro de llaneo y ya estábamos en el Mirador de Los Robledos. Este mirador es una fabulosa y amplísima explanada verde (bueno, ahora en agosto era más bien amarilla) que parece un auténtico balcón colgado a poca altura sobre el Valle del Lozoya, a los pies del mítico Macizo de Peñalara (que con sus 2.428 metros de altitud es el techo de Madrid y que quedaba majestuoso sobre nosotros, 1.000 metros más arriba), con buenas vistas del Embalse de Pinilla y del resto de montañas que nos rodeaban: los Montes Carpetanos, la Sierra de La Morcuera (con El Espartal, La Perdiguera y La Najarra), La Bola del Mundo y las Cabezas de Hierro.
Además, en este mirador natural pudimos disfrutar también del Monumento al Guarda Forestal (1.977) y su llamativo monolito de piedra emergiendo en medio de la pradera, así como de un curioso aparato giratorio en el que una gran flecha de hierro que podíamos mover a nuestro antojo nos iba indicando el nombre de las peñas y lugares más emblemáticos que nos rodeaban.
Desde aquí apenas nos quedaban 14 kilómetros de ruta en los que sólo había alguna que otra pequeña subida. Salimos desde el Mirador de Los Robledos bajando solo un poco (apenas 25 metros de desnivel en 2 kilómetros) hasta llegar al precioso Valle de La Angostura a la altura de la Casa de La Horca y la carretera M-604. Desde allí, remontamos un poco el Arroyo de La Angostura subiendo otro par de kilómetros (60 metros de desnivel) por una buena pista hasta que ésta cruzaba el propio arroyo por el bonito Puente de La Angostura (hay que asomarse a verlo desde abajo para apreciarlo).
Nada más cruzar el puente nos desviamos por un sendero que salía a la izquierda pegado al arroyo. Se trataba del Sendero de La Angostura, que es un tramo de unos 4 o 5 kilómetros realmente espectacular, muy bonito y divertidísimo para hacerlo en bici. Este sendero es de ligera bajada y recorre un bosque muy chulo y bastante refrescante en verano. Además, va casi pegado al Arroyo de La Angostura en el que no falta gente que aprovecha para darse algún pequeño chapuzón en sus gélidas aguas, sobre todo en un tramo en el que se ensancha un poco más al formarse la pequeña Presa del Pradillo. Desde allí, el Arroyo de La Angostura se convierte oficialmente en el Río Lozoya al unírsele las aguas de los arroyos de Cerradillas y Guarramillas.
Desde la Presa del Pradillo el sendero, sin un final realmente definido, se fue difuminando poco a poco, convirtiéndose en distintos caminos aún muy agradables y divertidos, bastante cercanos al ya Río Lozoya. Finalmente llegamos a una pista más ancha que bajaba desde el Puerto de La Morcuera y que en menos de 2 kilómetros nos dejó en el Área Recreativa de Las Presillas y sus piscinas naturales gratuitas, cuyas aguas son sin duda las más frías de toda la Comunidad de Madrid. Allí habían estado tomando una cerveza los del grupo principal tras acabar la ruta, pero por desgracia no les alcanzamos.
Seguimos por la pista, ya muy cerca de Rascafría, y atravesamos el Río Lozoya por el famoso y bonito Puente del Perdón (XVIII) en el que antiguamente se revisaban por última vez las condenas de los reos de la zona que eran conducidos al cadalso, concediéndoles a algunos de ellos el perdón... de ahí el nombre. A escasos metros nos esperaban los coches y dábamos por finalizada la ruta, que no la diversión...
Tras acabar la ruta y guardar las bicis en los coches nos fuimos a Rascafría, a una terracita cercana, donde charlamos animadamente mientras nos tomábamos unas cuantas cervezas con limón bien refrescantes y relajantes. Y así regresamos a Madrid después de haber disfrutado estupendamente, un día más, de la bici, de la naturaleza y, sobre todo, de la muy agradable e inestimable compañía de todos los amigos y compañeros.
Cronica de JuanPerro
Hoy domingo repasamos la leyenda a golpe de pedal, un grupo reunido gracias a las modernas técnicas de comunicación, foromtb en su versión “rutas pitufas”, se cita en el parking junto al área recreativa de las presillas, a las 8:30 de la mañana. Cualquier persona ajena a este mundillo no entenderá como es posible levantarse a las siete de la mañana de un domingo de un caluroso agosto para montar en bici. Un grupo de “jilis”, es el calificativo más amable que nos darán, yo solo puede decirles que mejor no lo prueben, porque posiblemente acaben enganchados a este deporte.
La ruta comienza subiendo por una pista entre robles, muy agradable, con numerosas paradas para hacer fotos y reagrupar. En eso consiste la filosofía de “Rutas Pitufas”, en que nadie se vea abandonado por el camino, y todos lo que van a estas rutas asumen que el ritmo seguramente es lento, esto no quita nada de encanto a la ruta propuesta esta vez por el amigo Marek, desde aquí le agradezco su generosidad por preparar esta ruta para todos.
A la tercera parada va la vencida, en el desvío que sube el Puerto del Reventón nos desgajamos del grupo nueve bikers con la intención de coronar este antiguo paso de comunicación entre el Monasterio de Santa María del Paular y Segovia. El resto continua por la ruta, que más tarde retomaremos, en dirección al Río Lozoya. Se sube mejor de lo que yo esperaba, a pesar del desnivel y de las piedras, se gana altura por unas zetas de enormes curvas seguidas de rectas donde la pendiente permite recuperar, y así hasta llegar al pelado “Cancho de los Pobres”, una pradera donde termina la parte digamos ciclable, dando paso a un pedregoso camino que sube sin miramientos, en línea recta, hasta coronar el paso del puerto (2039 m).
El descenso ya es otra historia, sobre todo para los que llevamos “dobles” – suspensión trasera – trepidante, divertido, asumiendo los riegos justos, nos plantamos en el cruce casi sin darnos cuentas, hemos disfrutado de cada piedra que nos ha salido al paso. Aquí retomamos la pista, desciende ligeramente y el firme de tierra está estupendo, la velocidad por este tipo de pistas en endiablada.
Una fuente a la vera del camino nos hace parar, el agua cae por un caño situado a una altura suficiente para darse una ducha, y con estos calores alguna no duda en meterse debajo del caño, mientras otros que venimos ya escasos de agua llenamos los bidones. El agua fresca es una bendición en un día donde la temperatura ronda los 39º en algunos tramos. Despues de la obligatoria parada en el mirador del monumento al guarda forestal, fotos y demás, llegamos a orillas del Río Lozoya, por donde la ruta discurre por “trialéras” que tienen un poquito de todo, un poco de raíces asomando por entre piedras, en pronunciados descensos o junto a cortados con el rio abajo.
Todo muy entretenido y un estupendo colofón a esta ruta dominical que ya va llegando a su fin, una foto de grupo en el puente del perdón , y damos por terminada la jornada. Aunque no podemos terminar sin sentarnos en una terraza a charlar un buen rato sobre los incidentes de la jornada, eso sí, que no nos falte la cerveza con limón y refrescos varios, que ya el calor aprieta de lo lindo.
domingo, 2 de agosto de 2009
Hasta la fuente de la reina
Aprovechando que el primer domingo de Agosto iba a estar en la sierra quedé con Jesús y Roberto para hacer una rutilla por la zona de Cercedilla. A las nueve de la mañana estabamos montando las bicis en los aparcamientos de la dehesas de la Fuenfria, sabiendo que la parte dura del camino estaba al principio, empezamos a subir tranquilamente, como ya es habitual en las ultimas salidas pronto se vio que Jesús y su no consumo de cereales para desayunar nos iba a marcar el ritmo. La subida nos daba tiempo para ir comentando el paisaje y lo que pensábamos hacer en las inminentes vacaciones, después de pasar un ligero repecho nos encontramos en la zona de los miradores, aprovechamos el momento fotográfico para recuperar un poquito y ver que no íbamos a ser los únicos que se habían decidido a rodar por la bonita zona del valle de la Fuenfria. Despues de descansar un poco seguimos
subiendo en dirección al puerto, como en esta zona el desnivel es muy bajo nuestra marcha era bastante rápida así que enseguida llegamos al mirador de la Reina o de la Calva, un magnifico balcón sobre todo el valle, la pena es que el día estaba un poco brumoso , aun así las vistas alcanzaban una gran distancia, llegando a verse el pantano de Valmayor y toda la zona del monte Abantos y el Escorial. Culminar el puerto no nos llevo apenas tiempo, allí había varios ciclistas y senderistas, cosa por otra parte normal en ese enclave privilegiado, nosotros seguimos en dirección a Segovia después de hablar un rato con un grupo de ciclistas que se dirigían a Valsain a comer, la verdad es que bajamos con ellos hasta llegar a la fuente de la reina, allí dimos buena cuenta de las correspondientes barritas y piezas de fruta que nos darían la energia suficiente para regresar por el mismo camino que habiamos
usado, primero al puerto en una subida fatigosa por la cantidad de piedras que hay repartidas por el suelo, y luego en una bajada disfrutona hasta donde teníamos los coches. La bajada no tiene mas dificultad que tener la precaución de no llevarnos por delante a algún senderista o a un ciclista. Al llegar a los coches Roberto nos dijo que fuéramos a Navacerrada a tomar el merecido aperitivo ya que el conocía un buen sitio, así lo hicimos y alli que nos fuimos, Roberto llevaba razón el bar y el camarero daban la talla, no como algún otro que conocemos, nos despedimos hasta el mes de Septiembre ya que empezábamos nuestras vacaciones.
Fotos
subiendo en dirección al puerto, como en esta zona el desnivel es muy bajo nuestra marcha era bastante rápida así que enseguida llegamos al mirador de la Reina o de la Calva, un magnifico balcón sobre todo el valle, la pena es que el día estaba un poco brumoso , aun así las vistas alcanzaban una gran distancia, llegando a verse el pantano de Valmayor y toda la zona del monte Abantos y el Escorial. Culminar el puerto no nos llevo apenas tiempo, allí había varios ciclistas y senderistas, cosa por otra parte normal en ese enclave privilegiado, nosotros seguimos en dirección a Segovia después de hablar un rato con un grupo de ciclistas que se dirigían a Valsain a comer, la verdad es que bajamos con ellos hasta llegar a la fuente de la reina, allí dimos buena cuenta de las correspondientes barritas y piezas de fruta que nos darían la energia suficiente para regresar por el mismo camino que habiamos
usado, primero al puerto en una subida fatigosa por la cantidad de piedras que hay repartidas por el suelo, y luego en una bajada disfrutona hasta donde teníamos los coches. La bajada no tiene mas dificultad que tener la precaución de no llevarnos por delante a algún senderista o a un ciclista. Al llegar a los coches Roberto nos dijo que fuéramos a Navacerrada a tomar el merecido aperitivo ya que el conocía un buen sitio, así lo hicimos y alli que nos fuimos, Roberto llevaba razón el bar y el camarero daban la talla, no como algún otro que conocemos, nos despedimos hasta el mes de Septiembre ya que empezábamos nuestras vacaciones.
Fotos
domingo, 19 de julio de 2009
Media Horizontal desde el Pto. de Navafria
ha hecho recorrer la sierra de Madrid y encontrar nuevas rutas para la bici, por suerte el estado actual de la carretera no es el de entonces. Llegué sobre las ocho y media al aparcamiento que han hecho antes de entrar a la provincia de Segovia y donde iba a empezar nuestra excursión, en esos momentos solo había un coche aparcado. Poco después empezaron a llegar mis compañeros de ruta, aquello
parecía una caravana en un momento cuatro coches mas poblaron el exiguo parking, Antonio, Jesús, Roberto, José, Navarrete (al que no veía desde la primera subida a las Zetas) y una cara nueva Nacho (cuñado de Roberto), después de los saludos y presentaciones montamos las bicis y comenzamos el recorrido, también lo empezaron otros tres bikers más que habían llegado mientras nos preparábamos (dos hombres y una mujer a los que iríamos adelantando y dejándonos adelantar durante casi toda la ruta). La Horizontal como su nombre indica es una pista forestal sin apenas desnivel total que va
desde el puerto de Somosierra al de Navafría, según las estimaciones la distancia varía entre los 43 y los 50 Km. Nada más empezar nos metimos en una umbría provocada por los pinos que crecen a ambos lados del camino, cuando salimos a terreno despejado las vistas que se nos ofrecían eran, como casi todas las de la sierra, preciosas, debajo de nosotros y después de pasar un bosque de pinos y el pueblo de Lozoya se veía el embalse de Pinilla, al mismo nivel que nosotros el Portachuelo, el Espartal, los altos del Hontanar, más lejos la cuerda Larga, Peñalara y detrás de nosotros
vigilándonos, el pico del Nevero. Cuando terminamos de hacer fotos, la verdad es que somos como los japoneses paramos y sacamos cada uno la cámara digital, proseguimos pedaleando. La ruta no tiene casi dificultad aparte de algún repechin y el estado del suelo, no sólo compuesto de piedra suelta sino también de los recuerdos que van dejando las vacas de la zona, algunas de la cuales nos obligaron a echar pie a tierra y a desalojarlas del camino por el método antiguo del ¡¡Vaaaca!! y el cantazo correspondiente. El camino invita a ir relajado y con un ritmo bastante alto para lo que se estila en nuestro grupo, no había un líder claro y todos tuvimos nuestro momento de gloria, incluso Nacho que no estaba seguro de dar la talla, cuando ya llevábamos unos 20 km de los 25 más o menos
que íbamos a hacer Antonio pinchó, momento que alguno (y no digo quien) aprovechó para plantar un pino con la cantidad de ellos que hay y los demás seguimos adelante para intentar llegar al punto que teníamos fijado. La pista aquí tiene una serie de tramos en los que la vista engaña , te crees que vas subiendo cuando en realidad es todo lo contrario, como vimos que los demás no nos seguían paramos en una curva comimos la consabida barrita y nos dimos la vuelta. Cuando llegamos al punto donde se habían quedado reparando el pinchazo nos estaban esperando Roberto y Navarrete, Antonio se había vuelto ya, al parecer no se encontraba del todo bien, Jesús junto con Navarrete tiraron para adelante y José, Roberto, Nacho y yo les seguimos a un ritmo más tranquilo, en un momento José nos dejó también y los tres que quedamos seguimos más relajados disfrutando del paisaje y de la compañía, lo que no evitó que en un momento y sin que nos diéramos cuenta Nacho se bajara de la
bici de forma poco ortodoxa, por suerte no fue nada y pudimos seguir sin ningún problema, no sin ver primero el "camelback" que llevaba metido en la mochila, una botella de agua de dos litros. La vuelta al ser por el mismo camino se hace más pesadita, es algo en lo que coincidimos todos y que yo recordaba de la vez que lo hice con mi amigo Andrés, ya estábamos llegando y ya se veía más movimiento de ciclistas y senderistas por el camino, pensábamos que cuando llegáramos ya se habrían marchado todos, pero cual fue nuestra sorpresa que José y Navarrete estaban esperándonos, Jesús y Antonio se habían marchado por que ya he dicho que Antonio no se encontraba bien. El aparcamiento estaba lleno y seguían llegando coches, así que cuando terminamos de cargar las bicis y dejamos cuatro huecos alguno vio el cielo abierto, nosotros terminamos el día en un bar de El
Cuadrón al que mejor no volver porque la bebida te la sirven pero como pidas algo de comer se olvidan de prepararlo, nos despedimos hasta otro día, que posiblemente por mi parte no sea hasta el mes de Septiembre, y nos fuimos para casita que algunos tenían todavía un camino bastante largo. No quiero terminar sin tener un recuerdo para el "otro Javi" al que una reunión familiar no le permitió estar con nosotros como le hubiera gustado. Aquí todas las fotos.
sábado, 11 de julio de 2009
Hoya de San Blas hasta el comedero de buitres
Cuando llegué a a la incorporación de la M40 y vi el atasco que había montado pensé que como poco no empezábamos hasta las nueve y media, pero tuvimos suerte y a las nueve menos cuarto estábamos ya sobre nuestras monturas en dirección a la Hoya de San Blas. Roberto, Jesús y yo mismo, nos habíamos citado para que Jesús pasara una nueva revalida, desde que ha dejado los cereales esta repitiendo las rutas que en su momento se le atragantaron, y la verdad es que lo ha conseguido, fue él quien impuso un ritmillo alegre en la
primera subida que nos llevaría a las cercanías del pequeño embalse de los Palancares, después de dejarlo a la izquierda continuamos en dirección al centro del Opus Dei, esta parte del camino es practicamente llana por lo que íbamos hablando tranquilamente, al llegar al desvío lo tomamos sabiendo lo que nos íbamos a encontrar, algunas rampas peleonas, después de pasar la Hacienda Jacaranda el camino seguía subiendo sin dar ni un momento de descanso, llegamos a la altura de la ermita de San Blas y sin parar a descansar afrontamos los repechos que nos llevarían al camino que, a la izquierda lleva a la Hoya y a la derecha se dirige al bonito pueblo de Miraflores de la Sierra, como nuestra intención era llegar al comedero de buitres giramos a la izquierda después de hacer unas fotos y aprovechar para tomar aliento. Una vez que nos metimos en la arboleda la sombra nos acompañó buena parte
de nuestro trayecto, poco más adelante dejamos a la derecha el camino que sube al puerto de la Morcuera pensando en una futura ruta y seguimos adentrandonos en el pinar, adelantamos a un grupo de senderistas compuesto por tres o cuatro padres y sus correspondientes retoños, alguno de los cuales llevaba una mochila casi más grande que ellos, en ese momento la composición del camino cambió a peor y ahora era algo parecido a gravilla, Jesús que como
buena parte del día iba en cabeza dudó y tuvo que poner pie en tierra, Roberto tuvo que hacer otro tanto, yo que vi el asunto apreté los dientes y clave el culo en el sillín consiguiendo pasar el tramo complicado sin tener que parar, animado por ello acelere un poco el paso y aunque el camino seguía subiendo me encontraba bastante bien ,más adelante rebasamos a una pareja que llevaba nuestra misma dirección y casi sin darnos cuenta llegamos al cruce donde habría
que decidir si subíamos al comedero de buitres o volvíamos a los coches, hicimos unas fotos y como hoy Jesús estaba como un toro, lo que pesan los cereales en el desayuno, iniciamos el ascenso por la pista que ahora estaba compuesta de piedras sueltas que dificultaban nuestro equilibrio, después de pasar lo que en el mes de Mayo bautizamos como "el puesto de melones" el firme nos daba un respiro y se tornaba más amable con nosotros, también la pendiente se suavizó y ya podíamos disfrutar del paisaje, a la derecha las cumbres casi al alcance de la mano y la izquierda toda la Hoya en nuestro punto de mira, después de pasar
una pequeña fuente de la que manaba un chorrillo de agua el camino giraba a la izquierda, nosotros seguíamos bien de fuerzas y ya estaba claro que hoy íbamos a completar el recorrido, a partir de aquí el camino era un continuo sube y baja, salpicado con algunas trampas de arena, en los tramos en que los pinos dejaban ver el horizonte conseguíamos ver las torres de la ciudad deportiva a lo lejos y algo más cerca el embalse de Santillana a un lado y el cerro de San Pedro al otro. Al llegar al final del camino en el lugar donde estaba el comedero de los buitres aprovechamos para comer unas barritas y hacer las fotos de rigor, Roberto casi se abre la cabeza por ir a quitar una ramita de un árbol y caerle la rama entera. Volvimos sobre nuestro pasos y llegamos a un punto en el que se abre un sendero entre los
pinos, por allí se lanzaban algunos bikers, incluida la pareja que habíamos pasado en la subida, todos con sus correspondientes protecciones, nosotros por precaución o por miedo, que en estos casos es libre, optamos por usar el camino de ida y después de que Roberto cogiera agua en la fuente y aprovechando que aunque el camino no era todo lo bueno que nos hubiera gustado si que era cuesta abajo llegamos sin problemas al desvío del camino de la Abutarda, Roberto pinchó 500 metros antes del puente que cruza el arroyo Mediano y nos pusimos a reparar la cámara y a relajar la tensión de la bajada, después del arreglo continuamos el camino atravesando una barrera que cierra el paso a los coches que en gran numero estaban aparcados a uno y otro lado del puente. Llegamos casi sin darnos cuenta a
las inmediaciones del embalse de Palancares y tomamos otra vez dirección al centro del Opus, al llegar allí en vez de tirar para arriba giramos a la derecha e iniciamos la ultima parte del trayecto, ahora era todo cuesta abajo, sorteamos un par de tramos técnicos y después de pasar un arroyo, que por cierto estaba seco, entramos en las calles asfaltadas del casco urbano, llegando donde habíamos aparcado los coches, después de cargar las bicis en ellos nos dimos un merecido homenaje en un bar de la zona y después nos despedimos hasta la próxima.
domingo, 5 de julio de 2009
Por los alrededores del Carro del Diablo
Antes de escribir la cronica de esta ruta voy a dar mi opinión personal, creo que es la mejor y mas bonita de todas las que hemos hecho hasta ahora, tiene de todo: subidas, bajadas, senderos y lo que es mas importante, por lo menos para mi, unas vistas espectaculares en casi todo el recorrido. De hecho voy a proponer que se haga una vez al año por lo menos en estas fechas como despedida de verano, ya que muchos empezarán a coger vacaciones y dejarán de salir durante un tiempo.
Despues de soltar esta parrafada voy a relatar un poco lo que fue la mañana del domingo 5 de Julio. Habiamos quedado en el pueblo de Alameda del Valle para empezar a rodar a las ocho y media pero como se suele decir por causas ajenas a la voluntad del grupo no empezamos hasta pasadas a nueve. La primera parte del recorrido ya la conociamos del dia que subimos al refugio de la Morcuera, y es un agradable paseo
que une los pueblos de Alameda, Oteruelo y Rascafria, nos sirvio para ir calentando las piernas antes de afrontar la unica parte del recorrido que no conocia, las pistas que suben al puerto de las Calderuelas. Entramos a Rascafria y despues de pasar por la plaza del Ayuntamiento nos dirigimos en constante subida y callejeando al campo de futbol, una vez que lo pasamos dejamos las ultimas casas y nos metimos de lleno en uno de los robledales mas bonitos de Madrid, esta parte del recorrido consiste basicamente en subir, subir yseguir subiendo, asi que cada uno puso el ritmo que mas le convenia, Jesus (que desde que no desayuna cereales esta como una moto) y Roberto (hacer mas de 800 Km en 10 dias tiene que valer para algo) cogieron la moto y tiraron para arriba, parando de vez en cuando a inmortalizar los sufrimientos de los demas y el paisaje que se veia, Javi y Pachi iban a su bola pero sin desfallecer (se nota que cogen menos la bici) y yo para no variar iba unas veces con los de delante y otras con los de detras dando conversación a todo el que se arrimaba. Esta subida es durilla pero yo creo que llevadera no tiene rampas tan duras como las Zetas de la Pedriza o la subida a la ermita de San Blas en la Hoya. Cuando estabamos llegando al desvio que sube a lo alto del puerto nos paso un colega con un maillot de los 10000 del Soplao, hablamos un momento con el, y nos quiso picar para que subieramos, pero le dijimos que fuera con Dios y seguimos a lo nuestro. Ya
solo nos quedaba un ultimo esfuerzo para llegar al punto mas alto que ibamos a alcanzar, despues de pasar el camino que bajaba del puerto ya todo era bajar, asi que nos pusimos a ello con toda la alegria del mundo no sin parar antes para hacer unas fotos en un deposito de agua que habia en el borde del camino del que caian dos buenos chorros de agua, poco despues (la ventaja de ir cuesta abajo) llegabamos al Carro del Diablo, a mi la verdad me sigue pareciendo un caracol como la primera vez que lo vi, despues de hacer unas cuantas
fotos decidimos, bueno decidi yo que para eso soy el guia, que llegariamos al mirador de los Robledos y alli comeriamos algo, despues de pasar el desvio que sube al puerto del Reventón y como el camino seguia apuntando para abajo nuestro ritmo era bastante alegre, ya hacia rato que habiamos dejado los robles y ahora era el momento de los pinos que nos hacian llegar su aroma, en otra curva del camino y despues de pasar por encima de un arroyo aparecio otro deposito de agua, este solo tenia un chorro pero el agua estaba fresquita y aprovechamos para rellenar los botes. Seguimos adelante y el camino nos tenía reservado un
repechito que hizo que nos separaramos, Roberto y yo nos fuimos delante directos al mirador, atravesamos la puerta y nos pusimos a admirar el paisaje, por suerte me dio por mirar al camino, y vi que el resto del grupo se pasaba, les avise y se unieron a nosotros, una vez reagrupados y alimentados hicimos las fotos correspondientes del monumento al guardia forestal, cuando ya nos ibamos a ir, ocurrió uno de los momentos mas emocionantes desde que salgo a montar en bici y visito el foroMTB, entrando en la pradera desde la carreterilla que baja a la zona de los merenderos que hay en la carretera de Cotos aparecio un grupo de bikers, yo sabia que los de Enduro Centro estaban por la zona asi que cuando se acercaron y vi maillots del foro casi estaba seguro de que eran ellos, se lo pregunte al primero que llego y me lo confirmo, resulta que el que nos adelanto en la subida a las Calderuelas tambien iba con ellos, empezaron a hacer piruetas y saltos y nosotros estabamos embobados viendoles, asi que ni les pregunte quien era cada uno, de pronto miré hacia abajo y alli separado del grupo veo a alguien a quien si conozco, sabia que se iba a hacer
la ruta pero al no verle con los demas pense que se habia montado otro de sus retos, pero no, era él asi que fui a su lado, era el gran Toni, llevo leyendo y viendo sus hazañas un año, el tiempo que llevo entrando en el foroMTB, y aunque hay otros grandes bikers, a mi siempre me ha llamado la atencion lo que hace, asi que como otra cosa no sera pero yo confianza cojo enseguida me puse a hablar con el como si le conociera desde hace tiempo, durante la ruta habia comentado en el grupo alguno de sus retos por la zona, quedo en mandarme unas rutas por la zona de la Granja, y como se nos hacia tarde nos despedimos y dejamos a los de Enduro Centro dando saltos, el fallo fue no hacerme una foto con Toni, otra vez sera. Continuamos bajando por la pista y poco despues llegamos a la carretera que sube a Cotos, la cruzamos y continuamos por una pista que va paralela al arroyo de la Angostura, una vez pasado otro repecho nos dejamos caer al puente de la Angostura lo atravesamos y comenzamos la última parte de la ruta, la que va por un sendero
mas estrecho con raices y piedras y unos helechos enormes por la orilla derecha del rio, pasamos como pudimos todos los obstaculos que habia, aunque el unico que lo consiguio sin poner pie a tierra fue Roberto, al llegar al embalse de Pradillo yo iba el ultimo del grupo y veo que Roberto enfila cuesta abajo, yo pense
que se iba a caer pero no lo que queria era ver al agua de cerca, a partir de aqui llego el momento de empujar las bicis hasta que pasamos la presa y tras cruzar una puerta coger el camino que nos llevaria a las Presillas, el tiempo se nos echaba encima asi que aceleramos la marcha, no paramos a hacer mas fotos, y pronto llegamos a las piscinas, con cuidado de no atropellar a nadie, hay gente que parece suicida, y despues de pasar el puente del Perdon, cogimos el carril de Rascafria atravesamos el pueblo y enlazamos con el camino que usamos por la mañana y despues de pasar Oteruelo llegamos a los coches, cargamos nuestras monturas y para casa despues de un gran dia de bici.
Para ver todas las fotos pica aqui
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