sábado, 2 de octubre de 2010

Ponton de la Oliva - Arroyo Reduvia


 Cuando llegue al lugar donde habíamos  quedado ya me estaban esperando Nacho, Jesús y Pachi, también estaban allí los colegas de Enduro Centro dispuestos a hacer su ración semanal de piedras. Mientras me ponía las zapatillas y montaba la bici ellos iniciaban su ruta. Poco después nosotros empezamos a pedalear, tras parar un momento en las cercanías del Pontón de la Oliva a hacer alguna foto iniciamos la subida por la carreterilla de Alpedrete, empezar en frío con estas rampas no es lo mejor pero no podíamos hacer otra cosa, así que cada uno lo hizo como pudo y cuando llegamos a la máxima altura hicimos un reagrupamiento y ahora sí seguimos por la carretera disfrutando del paisaje y aprovechando que no había cuestas nos fuimos poniendo al día, llegamos a la altura de Alpedrete de la Sierra, pequeño caserío hundido en un barranquillo y lo dejamos atrás por la carretera que une este pueblo con el vecino de Valdepeñas de la Sierra, al poco dejamos el asfalto y en ligero ascenso seguimos nuestra marcha, después de atravesar un puente y subir por una pista un poco pedregosa llegamos a una encrucijada de tres caminos, gracias al GPS no tuvimos problema en tomar la dirección correcta, las vistas de los montes lejanos nos hacían parar de vez en cuando y comentar la soledad en la que estábamos inmersos, así Pachi y Jesús aceleraron un poco y casi hacen lo mismo que el día del Segundo Pilón, por suerte les pudimos avisar a tiempo, aunque visto como se desarrollo el día a lo mejor deberíamos haber seguido de frente y hacer la ruta mas larga. Cogimos otro camino que salía de la pista principal y desde el principio nos mostró sus armas, mas piedra suelta, más estrecho y con unas bajadas cortadas a pico de cuando en cuando, después de una de esta el camino se convertía en senda y cuando la terminamos nos encontramos metidos en un caminillo estrecho y lleno de piedras con una caída a la izquierda que no invitaba a perder la concentración ni un momento, bajamos montado todo lo que pudimos, pero llego un tramo que nos obligó a descabalgar definitivamente, ya intuíamos en donde nos estábamos metiendo pero no había otra que seguir adelante, como fin de fiesta atravesamos una especie de túnel formado por zarzas y rosales silvestres y adornado con un gran charco, cada uno paso como pudo procurando que las espinas de los arbustos nos marcaran lo menos posible, nos encontramos en el lecho seco del arroyo Reduvia y no se veía con claridad por donde íbamos a salir de allí, de hecho hubo algún momento en que pensamos que tendríamos que seguir la seca corriente de agua tal era el lío en el que estábamos, visto que no estaba claro el camino a seguir y mientras Pachi y Jesús aprovechaban el momento para comer moras, cogí el GPS y busque el camino sin la carga de la bicicleta, por fin di con él y como temíamos el desnivel que habíamos bajado había que subirlo, con la carga añadida de las bicicletas, la primera rampa nos corto la respiración, pero cuando vimos lo que nos quedaba la moral nos bajo a los pies, por suerte mis compañeros son también amigos y no salió ningún reproche por la ruta en la que les había embarcado, bueno pues después de empujar las bicis bastante rato y montar mas bien poco alcanzamos una pista en la que por fin pudimos montar y pedalear a gusto, a partir de aquí la ruta se introdujo en un pinar y después de dejar un par de cruces, al final de una bajada y al lado de un pequeño refugio con vistas al embalse del Atazar dimos cuenta de la comida que llevábamos. Cuando terminamos iniciamos un bonito descenso por un pinar lleno de curvas que nos llevo hasta el río Lozoya, lo vadeamos con facilidad y empezamos el camino de vuelta por una buena pista, aquí creo que cometimos otra torpeza cual fue no seguir el track original porque iniciaba una subida y seguir paralelos al río por los senderos que hay por allí, al principio no hubo problema, pero poco después se fueron haciendo cada vez mas intransitables con nuestras bicis, hasta llegar el momento en que hubo que bajar y hacer otra buena sesión de empujabike, después de andar mas de lo deseado y al llegar a la altura de las paredes calizas que se usan para escalar pudimos pedalear otro poco, para volver al rato a hacer no empujabike, sino cargabike, por suerte alcanzamos la plataforma de la presa y poco después llegábamos a los coches después de mas de cinco horas de ruta. Quedan una pregunta en el aire, ¿habría sido mejor hacer la ruta larga?, a la vista de los mapas posiblemente pero hasta que no volvamos otro día a hacerla no lo sabremos, desde luego yo la tengo en mente. Gracias a mis compañeros por no poner pegas a la ruta, que las tiene, así da gusto preparar proyectos. Nos vemos en la próxima.

Las fotos de Jesus y las de Nacho

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