sábado, 11 de mayo de 2013

Ruben en los 101 de Ronda


¡Que nadie duerma!

¡Que nadie duerma!

Mi misterio lo llevo oculto en mi interior.. y aunque mi nombre nadie lo sabrá.!

¡NO!   ¡NO!  ¡ Haré que se vaya la noche!

¡Que se oculten las estrellas!

¡Que se oculten las estrellas!

¡Al alba venceré!   ¡venceré!    ¡¡¡VENCERÉ!!!

                                               (Aría de la opera Turandot de Giacomo Puccini).

101 de Ronda: El conocimiento del límite humano.

Dedico este relato a todos aquellos con quienes he compartido rutas amando este deporte y sin los cuales no hubiera sido posible esta gesta (en especial a ti Valentín  y a mi “doc” por salvar mi hombro).
Viernes 10 de mayo.
Amanece como de costumbre a las seis de la mañana y el despertador me saluda con su “Highway to Hell”, para esta fecha tan señalada es una gran manera de comenzar este finde tan ansiado y temido a la vez por mi.
Cargo todo, desayuno y a por mis compis de hazaña. A las 8 salimos enfilando la carretera de Andalucía plagados de bicicletas, maletas, camelbacks, barritas, geles..y lo que es más importante ILUSIÓN.
El viaje transcurre entre bromas nerviosas, sabedores de lo que teníamos enfrente. A las 16 horas llegamos a Ronda, no sin antes en la travesía encontrar a infinidad de coches con bicis y con gente cuyo brillo en los ojos me hacía presagiar que esto no lo olvidaría en la vida.
Llegada al hotel, “Check in” y a por los dorsales. Solo entrar en Ronda es ver que este finde toda la zona va a estar plagada de gente amante del deporte y la naturaleza, y como buenos anfitriones los rondeños se visten de sus mejores galas. Sobre las 18 horas terminamos de recoger dorsales (maillot legionario aparte) y decidimos dar una vuelta por 
el centro neurálgico de la ciudad (La alameda del Tajo), zona de esparcimiento de esta buena gente. La verdad que me quedo sorprendido por todo lo bien que está organizado el evento (solo la Legión es capaz de esto). Damos una vuelta por la zona, tomamos una cerveza y acto seguido a la cena de pasta donde tras 5 minutos de espera nos ponen de comer el típico rancho (quien haya hecho la mili sabe de qué hablo), el cual devoro con fruición, observando toda la carpa llena (que ambiente, esto es de lo mejor de este finde.). Vuelta para estirar las piernas y a dormir.
Sábado 11 de mayo.
Ha llegado el gran día y mis mayores dudas después de no haber casi dormido presa de los nervios. Muchas cosas pasan por mi cabeza (la poca preparación que llevaba de un
mes y medio debido a diversas contingencias, mi bisoñez en este tipo de pruebas de extrema dureza, y sobre todo el temor al abandono), pero ya envuelto en la espiral de preparativos previos (testear la bici, equipación completa, comida, bebida, pasaporte legionario, dorsal de bici y mío…son tantas cosas que mi mente no es capaz de absorber debido a que soy un ser unineuronal….vamos un tio..jeje). Desayuno fuerte y marcho para la habitación a ponerme de luces cual acto que religiosamente ejecuta todo torero de la familia Ordoñez (que estamos en Ronda oiga). Me vienen a la mente muchos recuerdos, mucha gente, muchas cervezas compartidas, muchas risas…MUCHOS AMIGOS…Me vuelven a asaltar las dudas, cual aquel geniecillo que te susurra al oído que no vas a ser capaz. Acabo de vestirme ensimismado en mis pensamientos y me miro en el espejo…(no puedo fallar, no debo…sufrir hasta agonizar…pero no rendir).


A las 9 estamos en el polideportivo para la salida (que es a las 10.30) y ya está casi todo petado. Yo como llevo maillot de la legión me pasan por una valla donde llevar esa prenda te da derecho a empezar adelante, pero yo salto la valla porque decido ir con mis compañeros (aunque los avatares posteriores nos hicieran ir descolgados unos de otros). Esperamos hasta la hora,  mientras suena la música, hablan el alcalde y el General de las Fuerzas Aeromóviles, a todo esto la salida estaba totalmente abarrotada (duatletas, mtb, marcha, tándem bicicleta), impresionante ver a 7000 deportistas con toda esta ilusión, unidos por un común denominador…pasarlo bien, y para colmo el tiempo acompañaba, aunque luego hiciera mucho calor.
10:30 hora de salida. Estoy en medio del pelotón y tardo unos diez minutos hasta que me pongo en marcha, pasamos al lado de los marchadores y les deseamos suerte. Lo siguiente, un circuito de 5 kms por Ronda y luego salida neutralizada a las afueras del pueblo. Impresionante ver a todos los rondeños animando por las calles y yo pensando si volvería igual de triunfal. Rápido empieza la gente a pasar para evitar posteriores embotellamientos con lo cual se producen las primeras caídas y averías mecánicas. Tras parar en una rotonda a la salida del pueblo, a las 11 se da la salida oficial y yo me lo voy tomando con calma y charlando con alguna gente que repite marcha y que me comenta que vaya tranquilo que el final es lo peor y es bastante duro (no sabría cuánto hasta unas horas después).
La primera parte es un bucle que nos lleva por una zona de los campos de tiro de Ronda (creo que se llama circuito Ascari, pasando antes por el puente de la Ventilla), se ve a gente que está verdaderamente fuerte y yo opto por tomármelo con calma. En esta zona se podía rodar bien, salvo por algún vadeo que hubo que hacer y algunas zonas con rodales y mucha arena suelta, pero estaba casi todo en buen orden. Hasta aquí paso dos avituallamientos, solo repostando en el segundo y logro con otros compis adelantar gente (increíble la organización de la Legión con todo señalizado, los avituallamientos en los sitios justos…y que decir de los vecinos de la zona siempre animando..de diez vamos).
Llegamos a Arriate (km 33) donde tras una bajada comienza una subida dura de unos kilómetros donde mucha gente ya se bajaba y era difícil pedalear, aparte de haber terrenos






rotos, yo personalmente puse dos veces el pie a tierra pero luego continue, me encontraba bien hasta entonces y había subido fácil (al menos eso creía, sin ser consciente que todo este derroche me pasaría luego factura). 
Finalizada la subida, tocaba la correspondiente bajada, ésta era sostenida y nos dejaba a los bikers en la localidad de Alcalá del Valle, donde hubo un control legionario y se nos suministró un gel. Aquí ya sabía yo que había un cuestón corto pero muy duro (rampas hasta del 33%), eso sí..estaba asfaltado. Logré hacer la mitad, y me baje (otro derroche gratuito). A partir de aquí hasta el bonito pueblo de Sentenil de las Bodegas es en bajada con algún repecho, pero que se hace bastante bien. 
La llegada a Sentenil es como la puerta a la parte dura de la ruta y como si la organización lo supiera, te regala una estampa digna de una postal, un pueblo  encerrado en una garganta con el rio discurriendo tranquilo por su centro y su casas horadadas en una pared vertical a modo de cuevas…y la gente en las terrazas viéndote pasar, animando y tomando sus cervecitas (lo que daría yo en aquel momento por parar y haber tomado una cervecita fresquita..jeje).






El comienzo de la subida a Chinchilla supone para mí un punto de inflexión en la marcha, empiezo a tener amagos de calambres y tengo que empezar a para para poder estirar, llegando al avituallamiento previo al cuartel de la legión bastante tocado ya (y aún faltaban 35 kms…los peores). Tomo algo de fruta y una bebida isotónica y me lanzo para abajo en una bajada peligrosa pero alucinantemente bonita con zonas rotas y algunas piedras, yo disfruto pero también las bajadas me empiezan a pasar factura debido a la tensión en los brazos.
Llegada al cuartel de la legión (aquí una vez vistas mis medias en los pasos de control anteriores no iba mal…llevaba una media de unos 15 kms/h.). En este punto es importante no parar mucho y comer poco pero bien para que las piernas no se enfríen y el estómago no se encuentre muy lleno, yo aunque soy consciente de ello no puedo ser capaz de proseguir sin descansar, voy ya muy tocado. Esto de ir acalambrado es muy jodido porque en cualquier momento te da el viaje y si no descalas rápido se te pone la musculatura más tensa que las cuerdas vocales de un cantaor flamenco y luego es complicado retomar el tono muscular, la verdad que es algo que nunca me había pasado y las estaba pasando canutas….amen de lo que aún me faltaba.






Sumido en estos pensamientos me encuentro en el cuartel mientras comía a dos compañeros de ruta de los que tras la salida no había sabido nada más, uno de ellos va como yo y a partir de entonces iríamos casi esperándonos el resto de la carrera junto a algún cuarto que iba por detrás.
Salimos del cuartel de La Legión y rondo la idea de que tenía que haberme masajeado algún fisio que había en este punto, pero como las piernas empezaban bien deseché la idea (otro error). A partir de aquí la media en los pasos de control fue de 4-5  kms/h. ..no digo más.
Empieza la subida a la ermita de Escarihuela, famosa ya en el penar de los cientouneros.
Se compone de tres partes y en total 4 kilómetros desde abajo. La primera parte ciclable, con alguna zona técnica es la más larga aunque con las fuerzas muy justa se pasa muy mal, la segunda parte de 500 m. al menos ciclable y más técnica con desnivel y la tercera con 200 m. ya más asequibles.
Yo como en principio iba bien logré hacer algo más de la mitad el resto a patabike hasta arriba. TODO EL MUNDO iba a pie, alguno llegaba un poco más arriba pero terminaba claudicando  aparte de la dureza de la subida había que sumar el cansancio y la gente que subía poniéndose en medio... pues a todo
esto alucinantemente una chica (OLE POR ELLA) pasa por mi lado montada, haciendo más equilibrio que fuerza y va la jodia y llega hasta arriba entre vítores de la gente y aplausos (pude inmortalizar el momento). La verdad
que nos dejó a todos boquiabiertos, luego arriba en la ermita la gente parecía japoneses haciéndose la foto con la chica….entre los que me incluyo yo…jeje.
La bajada de la ermita hasta Benoajan es muy traicionera con un tramo asfaltado con parches y muchas revueltas estrechas en las que si no te vas con cuidado puedes decir adiós por el precipicio, eso sí la imagen del pueblo debajo de la carretera totalmente bucólica. Mucha gente hizo la bajada andando, yo subido, como ya sufría con los calambres pues disfrutaba de lo único que me quedaba.
Había pasado ya una de las 4 cotas que me quedaban para Ronda, estaba en el km 86 y los dolores se hacían cada vez más insoportables. A partir de aquí todas las subidas las hice andando por serme imposible subir a la bici salvo algún tramo para probar.
La salida de Benoajan nos lleva a una trialera cortita pero bonita que nos deja en un camino junto a un rio. En esta bajada un espabilado me pasa por la izquierda y de lo flechado que iba casi se sale en una curva a derecha…lo que había detrás, un precipicio ( a veces me pregunto si bajar a ese ritmo te merece la pena la adrenalina que gastas en comparación con la hos…perdón que esto lo pueden leer menores…que te pegas, en fin, ya somos mayorcitos y responsables, se trata de divertirse aunque sea sufriendo como es mi caso…retomo).
Dejando el bucólico camino se empieza a subir una zona bastante dura (nueva en esta edición). He leído en muchos foros que es más dura que la subida de años anteriores (nos ha jodido si eran casi 2 kms. Haciendo empujabike en zonas muy rotas y con muchas raíces y piedras). Los que leáis esta crónica y hayáis hecho otras veces la marcha la conocéis como la cuesta del dolor (me viene al pelo vamos..jeje). Pues a los pies de dicha cuesta nos dejaba el senderito dichoso y claro…todo el tramo empujando. Aquí flaqueé mentalmente un poco porque veía que la gente me pasaba montada y cada vez que parecía que terminaba la cuesta tras una curva se atisbaba otro tramo en subida.
Llegando arriba me faltarían unos diez kilómetros, había pasado la segunda ermita como le dicen los lugareños. La bajada pues a disfrutar lo que pudiera porque era rota y algo dura, así que tija “pa abajo” y a dejarme llevar, camino del enlace con la tercera subida.
El puerto de la Muela es una subida más tendida y corta de un kilómetro y poco más pero con un tramo final de 50 metros duros donde está el avituallamiento último en carrera. Era mirar desde debajo de ese tramo con una curva a izquierdas y ver allí arriba la cuba de agua de la legión y me entraban los 7 males. Arrastras porque es la palabra más exacta, llego a dicho punto y un teniente legionario con un bote de réflex me echa un poco en la zona de los isquios…pero vamos que necesitaba tres fábricas de réflex para quitarme todos los calambres (lo se…soy un bruto, pero de Ciudad Real..que le voy a hacer..jeje).
En este punto donde llegué solo, ya me esperaba uno de los compis que había en el cuartel, y los otros dos venían por detrás doloridos también. Yo tiro para adelante con la promesa de un legionario que como me veía el pobre, me juraba por su madre que solo me quedaban 4 kilómetros con la cuesta del cachondeo como única subida. 
El tramo hasta la última subida es en sube y baja por una zona de pinar bastante bonita, lástima que empezaba a anochecer (síntoma de que había alargado la marcha demasiado). Hago todo montado (sin dar pedales) y me pasan mis tres colegas, quedándose uno de ellos conmigo ya que iba como yo.
Llegar a la parte de abajo del Tajo de Ronda admirar la estampa, acordarte de la familia del organizador de la marcha y perjurarte que no vuelves a sufrir haciendo el chorra de esta manera es todo un pensamiento que atropella mi maltrecha neurona (también acalambrada por cierto).
Toda la subida de la cuesta del cachondeo la hago a pie. Es un tramo de dos kms.
Adoquinado con alguna zona del 13 % pero que es totalmente ciclable. De hecho mucha gente la subió en bici, supongo que ya sabían de ella y se guardaron algo para hacer la subida como debe ser. Mi amigo y yo la hicimos a pie con diversos descansos y tirándonos fotos con Ronda arriba del todo (ya podían haber puesto a sus pies una fábrica de Cruzcampo y dentro de la cuba de cerveza su meta leches..jeje).
Cuando finaliza el tramo duro, el adoquinado deja paso al asfalto y los últimos 500 m. de gloria.
Describir este momento es como contarte el desenlace de la peli del sexto sentido sin que tú la hayas visto (eso de decir que Bruce Willis está muerto toda la peli..jeje).
Me pongo en situación, roto como el pompis del preso al que se le cae el jabón en la ducha, con polvo hasta en el alma, con las gafas en el casco ya que no veía, y con una cara de esfuerzo supremo y tan desencajada que no sabría si era algo real lo que me estaba sucediendo. Así me encontraba yo subiendo este último tramo a pie. Fue girar a la izquierda y encontrarnos a los otros dos compis que se habían adelantado, entraríamos los cuatro juntos aunque fuera a gatas.
Tuve la vergüenza de subirme a la bici los últimos trescientos metros. Lo que pasa después es fácil de adivinar después de la dura lucha contra mí mismo. Imaginad todo un pueblo volcado en una calle peatonal, de noche, gritándote y dándote ánimos, yo que empecé ese tramo con la cabeza hundida entre los hombros y el manillar de mi bici, solo pude coger mis gafas y ponérmelas porque me hubiera echado a llorar todo el tiempo hasta la meta (las gafas
llevaban cristales naranjas para cuando se nubla el día). Los rondeños entienden del esfuerzo de esta marcha y el espíritu de sacrificio que requiere, y creo que al verme tan mal gritaban bastante más animando, o al menos eso percibí yo. Es un cumulo tan grande de sensaciones que solo os lo puedo explicar volviendo a vivir la experiencia (cosa que juré en la Alameda del Tajo que no volvería a hacer). Una cosa está clara, se me puso la piel de gallina al llegar a meta…Y recibir el “ladrillo legionario”…como me vería el legionario que me dijo:”quillo tira pa la  ducha y tómate una cerveza…hoy te lo has ganado”.

Inmortalice el momento previo a meta en una foto para la memoria de mi vida, para cuando
en mis últimos instantes recuerde todo esto y esboce una fugaz sonrisa evidente de una vida plena….a vuestro lado compartiendo rutas….y crónicas…pero ya será en otra historia.
SALUDOS CIENTOUNEROS.
PD.-CONCLUSIONES:
1.- Termino esta crónica hoy martes 14 de mayo de 2013 y sigo con agujetas por todo el cuerpo.

2.- Me han hecho socio honorario de Unión Fenosa, Red Eléctrica Española, Iberdrola, Ibérica de Electricidad, Andaluza de Electricidad y todas las compañías similar calaje por dar cobertura eléctrica a este país en calambres durante los próximos 2000 años (ya sé que soy un bruto…ya te he dicho que soy de Ciudad Real…como quieres que te lo repita??..jeje).

3.- Si vas a hacer la prueba de Ronda, disfruta y guarda para el final…es lo más duro, pero sobre todo considérate afortunado de formar parte de la gran familia cientounera.

4.- Y por último y más importante, El físico no lo es todo….la mente y tu poder de determinación son mucho más fuertes….yo doy fe (no pasó en ningún momento por mi cabeza abandonar…al final tuve mi premio).

Agradecimiento a Javi (Marek), por darme alojamiento dentro de su foro para esta crónica reposada de una aventura maravillosa.

Juancar…tranquilo que no te quitaré el puesto jamás.

Un abrazo a todos los lectores, espero no haberos defraudado.

Karpov (Cientounero).              


                   

sábado, 4 de mayo de 2013

Senderos de Navalmedio, Ortiz y los Almorchones

Crónica de JuanCar

Escribir una crónica de esta ruta resulta de lo más complicado, ¿y por qué?, pues porque es una ruta tan conocida que hay pocas cosas que decir sobre su recorrido.
Desde luego lo que sí que se puede decir es lo variada y lo divertida que es, por la cantidad de lugares que discurre y por lo completa que resulta, siendo del gusto de todo tipo de bikers, desde los más endureros (a los que quizá les queda demasiado sencilla), hasta los más “rally”.
Tras habernos acercado algunos de nosotros el jueves pasado, día de la Comunidad de Madrid, a los montes de El Pardo, la bici nos estaba pidiendo sierra. Nuestro espía serrano (Nacho – Gorcam), tenía la tarea de informarnos del estado de las pistas y de las sendas por las que discurre la ruta. Una vez que Nacho nos dio el OK y nos dijo que el terreno estaba en perfectas condiciones, nos decidimos de una vez por todas a abrir la convocatoria tan sólo con día y medio de antelación ya que el día habitual lo cambiábamos también por el sábado ya que el domingo era el día de las mamás.
Yo pensaba que tan sólo con día y medio de antelación iba a ser imposible que nos juntáramos más de 7 u 8 compañeros, pero la sorpresa saltó. De repente el Facebook empezó a echar fuego y veíamos como los SMS empezaban a pensar en venirse con nosotros. Al final, a las 9:00 de la mañana en la plaza del Gargantón de Navacerrada éramos ni más ni menos que 20 compañeros y eso que el cambio de día hizo que alguno de los habituales no pudiera acercarse.
Ya sabéis que me gusta nombrarlos a todos, así pues, los asistentes al evento fuimos: Javi (Marek), Ángel (Arrojo), Aitor, Jesús (Terminal), Roberto (Murga), Amador (Cronos), Pachi, Nacho (Gorcam), Jose Manuel (Frailman), Rafa (Rafman), Antonio, Víctor (Sheol), Álvaro (NRain), Mariaje, Jesús (Agila), Alberto (Peke), Jose (Negro), Rodrigo (Glabre), Javi (Javi Carva) y yo, JuanCar. Un buen y numeroso grupo de magníficas personas y mejores bikers.
Tras los saludos de rigor ya que había compañeros a los que hacía meses que no veíamos, y con un cierto retraso sobre el horario previsto, conseguimos que el grupo comenzara a rodar.
Objetivo nº1: Ladera del Chiquillo
Nada más salir de las calles de Navacerrada, el grupo, todavía compacto, cruzamos la carretera que sube hacia el Puerto de Navacerrada, para sin pararnos a pensarlo, enfilar cuesta arriba hasta cumplir una parte de la subida por la ladera del Chiquillo. Las primeras “rampitas” hacen que empecemos ya a entrar en calor y algunos, los que iban de invierno, a plantearse si se habían equivocado al elegir el tipo de ropa, ya que en esta época de año es muy difícil elegir entre la ropa de corto y la de invierno.
Habitualmente la subida por la ladera del chiquillo la dividimos en dos partes. Una primera por el propio camino de subida de aproximadamente un kilómetro de longitud hasta un claro en el monte donde aprovechamos a hacer un giro a izquierdas para seguir subiendo hasta la mitad de la ladera. Sin embargo esta vez Nacho nos quería enseñar una variante aprovechando un sendero que sale casi desde el mismo sitio desde donde sale el camino anterior y que en sus primeros metros es estrecho, divertido y picando hacia abajo hasta un punto en que se complica con pequeños taludes y terreno suelto, picando hacia arriba y donde muchos tuvieron que patear hasta enlazar de nuevo con la pista que llega de nuevo hasta la carretera a la altura de la Fonda Real. Una vez cruzada la carretera volvemos a reagrupar ya que el pateo anterior estiró el grupo.
Objetivo nº2: Medio Miedo y los senderos de Navalmedio
Una vez cruzada de nuevo la carretera tomamos la pista que conduce al GR-10, pero sin entrar en él, tomamos la pista paralela a la carretera del puerto de Navacerrada, a la derecha del GR-10 y que nos conduce directamente hacia el embalse de Navalmedio al que nos acercamos poco a poco, mientras el entorno nos regala unas vistas espectaculares de la sierra a la altura de Cercedilla.
Tras aproximadamente un par de kilómetros por pista, cómodos, con algún que otro sube-baja y en la que el grupo ya estaba muy estirado, abandonamos la pista que conduce a la parte superior del 
embalse de Navalmedio para enfilar un sendero en franca subida que sustituye a lo que hace tiempo subíamos por “el miedo”. Es más, el pequeño enlace, con una pendiente y terreno endiablados nos deja en los senderos de Navalmedio a la altura del cruce con el miedo. Yo, desde mi posición no fui capaz de distinguir si alguno fue capaz de subir el sendero totalmente montado en la bici, pero intuyo que quizá Agila, Sheol o Antonio, o incluso Frailman lo pudieron llegar a conseguir. Me consta que Jesús (Terminal), se quedó a escasos metros, lo que le añade ya de por sí un punto de proeza.
El sendero de Navalmedio es espectacular. Entre pinos y jaras, con algún que otro paso un poco más complicado que el resto pero sin requerir la mínima técnica, se va adentrando en el bosque, alejándose paulatinamente del trazado paralelo a la carretera del puerto de Navacerrada y yendo a buscar el Río Navalmedio el cual se cruza por un puente de madera tras una bajada muy divertida que enlaza el sendero con el río.
A estas alturas el grupo era un goteo de bikers. Lógicamente cada uno a su ritmo íbamos completando el sendero y la posterior bajada, y es que ir 20 ciclistas por el monte no es tarea fácil y requiere tiempo y especio entre ellos.
Tras una pequeña reagrupación, nos dirigimos hacia el siguiente objetivo de la jornada:
Objetivo nº3: Parte de subida del Calvario
Desde el paso del puente del río Navalmedio se enlaza a la izquierda con el camino, casi pista, que sube desde Cercedilla hacia lo que eran los antiguos campamentos y de los que aún quedan restos, hasta la estación de tren del Puerto de Navacerrada.
Lógicamente nuestro objetivo no es completar la subida hasta el puerto, por lo que sólo transitaremos por parte del camino de subida que toma el nombre de la calle de Cercedilla de la que sale: calle del Calvario, por lo que todo el mundo lo conoce como “el camino del  Calvario”, aunque en los mapas aparece como “Camino forestal de Vaqueriza”, y también conocido como "camino de las alcantarillas", por las tapas registro del canal que lo acompañan con su numero correspondiente.
El tramo de algo menos de un kilómetro que hacemos por el calvario es bastante duro. Afortunadamente el terreno está hormigonado por lo que la tracción es buena. Lo malo realmente es la pendiente. En los primeros 100-200 metros el camino cruza el río, que en esta época del año y después de las copiosas lluvias baja con muchísima agua, lo cual hace que la mayoría acabemos con los pies y algo más que los pies mojados. Desde ese punto la pista empieza a empinarse. Los siguientes 200 metros, si no lo conoces, presagian que la pista acaba en ese punto, pero una curva a izquierdas, muy cerrada y muy empinada te saca de dudas enseguida. El siguiente tramo, de unos 200 metros más, tiene una pendiente bastante asequible y sostenida que sirve como preludio de una rampón de unos 100 metros que debe tener en torno de un 14% de desnivel. Justo a la mitad de esta 
última rampa del tramo que hemos de hacer, encontramos “el pino de la cadena”, un pino albar en cuya base hay una cadena en cuyos eslabones hay colocadas una letras que forman la frase: “A su querida memoria: 1840-1924” y cuya historia, por lo alargar demasiado este texto, podéis leer aquí:
La subida de este último tramo conduce a un cruce de caminos. Al frente, camino que seguiremos, lleva hasta la estación de El Ventorrillo en plena carretera del Puerto de Navacerrada, y a la izquierda continúa hacia el alto del Puerto.
Objetivo nº4: Subida al Mirador
Una vez abandonado el Calvario y habiendo reagrupado, tomamos todos juntos el resto de pista que nos queda hasta enlazar con El Ventorrillo. Aquí, la salida a la carretera del Puerto de Navacerrada convierte este punto en uno de los más peligrosos de la ruta. Los coches y la velocidad que se alcanza bajando la carretera, hace que tengamos que extremar las precauciones.
Tras poco más de 300-400 metros, salimos de la carretera para enlazar con la pista del pinar de La Barranca en su lado norte, justo en la parte septentrional de la ladera del Chiquillo. Desde aquí, de nuevo, nos toca subir durante aproximadamente 4 kilómetros hasta el primer mirador del valle y que se sitúa previo al mirador de Las Canchas al que no llegaremos por esta vez.
 La subida por el pinar es larga pero tendida. Es de esas subidas que te permite elegir un ritmo de subida y a tu tran-trán ir consumiendo metros e ir admirando el precioso paisaje que poco a poco se abre entre los pinos. Es increíble la altura sobre el pueblo de Navacerrada que alcanzamos en tan pocos metros. Una vista espectacular que por sí sola justifica llegar hasta aquí.
En un momento dado, abandonamos la pista por la derecha, lo cual evita que subamos al mirador de Las Canchas y nos dirijamos a uno de los miradores sobre el valle y punto desde el cual arranca la senda Ortiz.
No sé si es porque llegar hasta aquí supone que ya se ha subido la mayor parte del desnivel previsto, o porque es justo el punto kilométrico mitad de ruta, o porque es el lugar elegido para avituallarnos y hacer la primera foto de grupo, que las caras cambian de semblante. Todos sonrientes, todos contentos…¿será que lo disfrutamos?.
Objetivo nº5: Bajada por la Senda Ortiz
La senda Ortiz discurre por la ladera del Chiquillo y la ladera de Canto Gordo hasta enlazar con el PR-26 que conduce por el pinar de La Barranca hasta el mirador de las Canchas con una longitud de más o menos dos kilómetros en franco descenso y sin grandes pendientes.
La sensación de bajar el sendero Ortiz no se puede explicar con palabras, simplemente hay que vivirlo, aunque lógicamente hay formas y formas de bajarlo. Unos a saco, otros con precauciones y algunos haciendo a pie alguno de sus tramos. Lo que está claro es que esta senda no deja indiferente a nadie, sobre todo los escalones de piedra de bajada (hasta cinco puntos con estos pasos), y sus tres pasos de subida, siendo dos de escalones de piedra y uno de ellos, quizá el más complicado formado por las raíces de los pinos.
Lo bonito de la senda Ortiz, a mi modo de ver, es, excepto los pasos indicados, lo fácil que se baja, la velocidad que se puede alcanzar y los paisajes que se abren tanto al frente como a la derecha de la senda: la maliciosa y la bola del mundo al frente y la Baranca y los Almorchones a la derecha.
Una senda espectacular que gusta a prácticamente todo el mundo y que deja una gran sonrisa en la boca una vez completado y ya en la pista del PR-26. Y más en días como el que lo hicimos, en los que el terreno está espectacular, con el punto justo de humedad y sin demasiada tierra suelta.
Objetivo nº6: El tramo de los senderos Alakan
La salida de la senda Ortiz desemboca, como ya hemos dicho en la pista de la Barranca o PR-26, punto en el que aprovechamos para una nueva reagrupación que nos permite ir todos, más o menos juntos hasta el punto de inicio del tramo que hacemos de los senderos Alakan.
No eres consciente de cómo pica hacia arriba la pista del PR-26 hasta que la haces caminando. Yo tuve oportunidad de hacerla hace poco y me sorprendí del desnivel que había a la altura de la fuente de Mingo, punto por el que lógicamente pasamos con nuestras bicis.
Una vez pasada la fuente de Mingo y atravesados los dos pequeños puentes que salvan en cauce de los Arroyos de Peña Cabrita y el Regajo del Pez y que se juntan escasos 50 metros más abajo para dar lugar al Río Navacerrada, y justo a la mitad de la siguiente curva a derechas, sale a la derecha del camino el punto de entrada al sendero.
El sendero Alakan es muy diferente a la senda Ortiz. Libra la diferencia de altura desde la fuente de Mingo hasta las presas de La Barranca con una pendiente que en algunos puntos es bastante acusada y hasta un poco peligrosa. De hecho suele ser uno de los lugares donde históricamente hay más caídas dentro del grupo. Eso sí, el sendero no deja de ser precioso, con un par de pasos técnicos y circulando a tramos entre pinos y rocas que si vas pasado de velocidad corres el riesgo de acabar contra ellos.
El tramo más largo del sendero Alakan (o mejor dicho, del tramo que hacemos), acaba con el vadeo del Arroyo de la Maliciosa, afluente del río Navacerrada y que estas semanas de atrás bajaba bravío de verdad. Actualmente el caudal es bastante más escaso por lo que la muchos lo pasaron montados en la bici, aunque alguna caída hubo sin más consecuencias.
El último tramo del sendero discurre entre pinos, prácticamente campo a través hasta llegar a la presa más alta de las dos que hay en La Barranca.
Objetivo nº7: Senderos de los Almorchones
Una vez reagrupados en el aparcamiento de La Barranca que estaba a rebosar de coches y de gente que venía a pasar el día a la sierra, nos tiramos a tumba abierta por el camino de los Almorchones, que de no ser porque tomamos un desvío a la izquierda para ir a buscar el sendero, nos llevaría directamente hasta el pueblo de Navacerrada.
Los senderos de los Almorchones son una delicia. Rápidos, revirados, con alguna que otra acumulación de arena que le da un punto de riesgo y algún que otro escalón de piedra que le da el puntito de técnica y que recorren una pequeña ladera de los Almorchones entre jaras y algún que otro arbusto.
Su escasa longitud, de apenas un kilómetro, termina de completar el buen sabor de boca que dejan el resto de los senderos (Navalmedio, Ortiz y Alakan), y completan el póker que hace que esta ruta sea una auténtica delicia.
Objetivo nº8: Embalse de Navacerrada y Torreznos
La ruta se completa con una pequeña subida hacia la falda del Cerro del Hilo y del Cerro de las Cabezas donde nuestro compañero Sheol reventó una de las ruedas de su Jekyll lo cual produjo una nueva reagrupación que acabaría con un descenso hacia el borde el embalse de Navacerrada, totalmente lleno de agua, y cuyos únicos alicientes son atravesar los dos pequeños arroyos que alimentan el embalse por este lado.
La llegada de nuevo a la plaza del Gargantón la hacemos en pequeños grupos, comentando los avatares de la ruta y como siempre, con una sonrisa en los labios.
Afortunadamente, salvo unas pocas caídas sin importancia y el pinchazo de Sheol, no tuvimos ningún otro inconveniente en la ruta, cosa que es de agradecer sobre todo con un grupo tan numeroso.
Una vez acabada la ruta oficial, algunos nos quedamos a disfrutar de los ya archifamosos torreznos del bar el Porron aunque esta vez, la afluencia de público hizo que no pudiéramos disfrutarlos al aire libre.
En definitiva, y como siempre, una magnífica ruta, con multitud de buenos compañeros y que no nos cansamos de repetir…¿o es que acaso nos cansamos de repetir alguna?.

                                                                        Fotos de JuanCar
                                                                        Fotos de Jesus
                                                                        Fotos de Frailman