domingo, 18 de noviembre de 2012

Caminos de la Sierra desde Navacerrada


Crónica de JuanCar                                               

La ruta de este domingo es un claro ejemplo de que hay tantas rutas como participantes se apuntan a hacerla. Supongo que cada uno de los 28 compañeros (y compañera) que nos dimos cita ayer en Navacerrada podría escribir una crónica diferente por lo que lo que aquí vais a leer no es más que el punto de vista de un humilde servidor y que, en gran medida, coincidirá con la de muchos de vosotros, pero a buen seguro no tendrá nada que ver con la de otros cuantos.
En un principio elegimos esta ruta para celebrar la recuperación de Nacho, aunque a decir verdad, yo le vi en tan buena forma como siempre (aunque él diga lo contrario). Vamos, que estoy seguro que aunque el galeno le recomendara no coger las dos ruedas bajo ningún concepto, él fijo que las ha sustituido por paseos, bici estática y cualquier otra actividad, porque si algo no vi en él era que estuviera desfondado; aún así, mucho ánimo campeón y ya sabes que en el club de los “crónicos” siempre seré uno de los que te acompañe.
También era de celebrar la vuelta a la actividad de algunos compis retirados temporalmente de las rutas: Amador, que sé que las pasó bastante jodidas en algunos momentos, Jablan, que todos sabemos los bemoles que le echó ayer junto con Iván para acabar sí o sí la ruta completa. Mariaje, que también venía de recuperarse, y de alguno que otro más que si estaba mal, nunca lo pareció.
En fin, el caso es que a las 9:15 de la mañana salía de la Plaza del Gargantón de Navacerrada una casi manifestación ciclista rumbo a pasarlo lo mejor posible. Como he dicho ya, éramos 28, de los cuales, muy a mi pesar, hay unos 6 o 7 que me es imposible decir su nombre básicamente porque no les conozco. Perdonadme aquellos que por esta razón, no os saludé.
La mañana empezaba pintando muy bien, y aunque era fresquita, el sol ganaba el terreno a las nubes y en las primeras horas incluso llegó a calentar lo suficiente como para que alguno se despojara de prendas de abrigo, que más adelante, sin embargo, tuvo que enfundarse de nuevo.
Como digo, salimos de Navacerrada en dirección hacia la primera diversión de la mañana: los senderitos de los Almorchones que tanto nos gustan a todos. El terreno, mojado por las lluvias de los días pasados, e incluso de la noche anterior, agarraba que daba gusto, e incluso, a mi parecer, estaba quizá demasiado pastoso, con un cierto exceso de agua, que hacía difícil rodar en algunos sitios, aunque sin embarrase ni hacer que las ruedas en emboten en absoluto. Así pues, el paso de los senderitos nos dejó a todos con una buena sonrisita en la cara para empezar la mañana.
Y es que la ruta de los Caminos de la Sierra, variada como la ha variado el Maestro Marek para la ocasión, se perfilaba de forma diferente a lo habitual: empezar bajando y terminar subiendo, cosa que yo, tan raro para mis cosas, agradezco infinito, ya que el de ayer es mi perfil ideal de ruta y no el que es ideal para casi el 99% de los bikers; así es uno.
Tras el primer reagrupamiento nos disponemos a afrontar el paso de la cancela que se abre ante los senderos de bajada hacia la Urbanización Vista Real (entre Navacerrada y Mataelpino – qué bueno es el Google Earth para estos nombres). La cancela, como todos sabemos, tiene un escalón que a los “acojonaos” como yo nos invita a bajarlo a pié tan sólo con asomarnos a él, pero que a los auténticos killers les invita a bajarlo del tirón e incluso tratar de repetir para mejorar la bajada. Y es que en este aspecto, los SMS se llevan la palma aunque ayer su primera “S” no fuera de “Saturday” sino de “Sunday”. Decenas de fotos de varios reporteros gráficos y de nuevo a subir a la bici, que a este paso se nos echaba (como se nos echó) la mañana encima.
Los senderos de bajada hacia la urbanización son de terreno muy similar al de los Almorchones. Divertidos, poco sinuosos, de paisaje muy bonito debido a que discurren por la falda de la montaña, al lado de un arroyo, y con la pendiente justa para ir a una velocidad no muy alta y disfrutar realmente de ellos.
Nada más llegar a la valla exterior de la urbanización, empieza una de las partes más divertidas de la ruta de ayer, y en la que invertimos muchísimo tiempo. Y es que las cosas que merece la pena verlas y vivirlas requieren que se les otorgue el tiempo necesario para disfrutar de ellas: la primera, la bajada de la valla de la urbanización, que prácticamente todos bajamos montados y que gracias a las fotos de Dalopo y de Álvaro, nos van a dejar unas instantáneas de póster de detrás de la puerta de la habitación (Frailman dixit), para recordar y enseñar a los nietos.
La segunda, tercera y sucesivas, fueron pasos, escalones, bajadas y pequeñas trialeras con terreno mojado, agua y vegetación, que la mayoría bajamos a pié. Incluso hubo un paso bastante complicado gracias a las condiciones del terreno que absolutamente todos bajamos a pié.
La verdad, es un espectáculo ver a bikers como (perdonadme si me olvido de alguno), Álvaro, Frailman, Agila, Dalopo, Zarzo, Nelson, Víctor, Iván, Jablan, y últimamente nuestro gran Jesús (Terminal), tirarse por los escalones y pasos complicados de esa zona. La escena me recordaba un poco a las imágenes del mundial de rallies, en las que se ve al público y reporteros gráficos apelotonándose en una curva, salto o lugar de paso espectacular para no perder ripio de lo que allí estaba pasando. Así estábamos ayer. Unos más cerca, otros más lejos, otros siendo los protagonistas de las fotos, otros siendo los reporteros, pero todos, absolutamente todos pasándolo genial. Y es que compañeros, ayer, en un momento dado os observé como asistíais a estos momentos, os observé mirando, como cuando estás en el cine y te olvidas por un instante de la película y observas a tu alrededor para ver cómo está reaccionando el resto de espectadores...y ¿sabéis lo que vi?...felicidad; estabais todos alucinando, con una sonrisa de oreja a oreja. Chicos (y chica), eso no tiene precio.
Si además de esos momentos de tensión casi acrobática de los pasos le añadimos los momentos de charla amistosa con los colegas y las risas que provocan los chascarrillos de Rubén y los chistes de Ángel, ahí tenemos un cóctel casi perfecto.
Tras estos dos o tres pasos enfilamos nuestro camino a la localidad de Mataelpino por una serie de senderos en un extraño sube-baja que a alguno nos hizo un poco de pupa, y no porque fueran especialmente cansados, sino porque el terreno estaba para mi gusto demasiado pastoso y las ruedas no corrían lo que deberían, por lo que el impulso en las pequeñas rampitas no era suficientemente eficaz. Tras atravesar Mataelpino, y siempre con el terreno tendente al desnivel negativo (vaya forma elegante de decir que era cuesta abajo, jajaja), cogimos la vereda que, de seguirla, nos hubiera llevado a la Ermita, pero que abandonamos en un cruce de caminos para enfilar una subida algo pestosa hacia una nueva urbanización que según el gran Google Earth se llama “La Ponderosa”...viva Bonanza (esto es para lo que tenemos una cierta edad...los demás no cazarán el chascarrillo).
Desde esta urbanización hasta Becerril de la Sierra, el terreno va picando hacia  arriba. No es que sean rampas ni mucho menos, pero el pequeño desnivel, unido a lo pastoso del terreno y a que el sol ya había dejado paso a unas cuantas nubes bastante amenazadoras, todo eso, hizo que alguno ya empezara a acusar los días de retiro forzoso y que las fuerzas comenzaran a flaquear. También empezaban ya a marcarse diferencias entre pequeños grupos y ya las reagrupaciones eran cada vez más largas debido a esa diferencia.
Aún así, la mañana iba transcurriendo estupendamente entre buena conversación y más de un chiste y chascarrillos manchegos que tanto amenizan la mañana, jajaja ¿verdad Karpov?.
Entre Becerril de la Sierra y Moralzarzal no hubo mucho más que rodar cada uno a su ritmo y tratando de compartir ratitos de charla amena. Eso sí, una vez llegados a Moralzarzal, y antes de la parada de avituallamiento, los más aguerridos killers se marcaron una bajadita de escaleras que muchos de nosotros tuvimos la oportunidad de contemplar desde la altura. Y es que estos muchachos del ayer “Sunday Morning Show”, no desperdician ni una sola oportunidad de estrujar sus horquillas y sus amortiguadores y de poner al límite los cuadros de sus bicis.
En Moralzarzal, como he dicho, paramos para reponer fuerzas y hacer la foto de grupo...muy numeroso como pude verse en la foto, y reponer fuerzas para afrontar los justos 19 kilómetros que nos quedaban para completar la ruta de ayer, y que era los más duros del día, ya que sabíamos que a partir de Alpedrete, todo lo que nos quedaba era subir, subir y subir.
Así pues, viendo que el tiempo se nos echaba encima, reanudamos la marcha con un ritmo ya más vivo que hizo que el grupo se rompiera en varios subgrupos. Por una parte hubo una serie de compañeros que enfilaron a Navacerrada porque el tiempo se les echaba encima. Sin embargo, aunque la premura del tiempo era ya bastante grande, no pudimos por menos que pararnos a disfrutar, mientras Nelson reparaba su pinchazo (o reventón), de una magnífica trialera situada casi a la entrada de Alpedrete, y en la que de nuevo los killers nos obsequiaron con unas estampas dignas de enmarcar. Y es que no es extraño que las rutas de nuestros amigos los SMS duren hasta 7 y 8 horas, viendo cómo invierten el tiempo en tirarse una y otra vez por los pedrolos tratando de buscar la bajada perfecta, el trazado perfecto o incluso el paso del escalón imposible...y eso que ayer no vimos ni las protecciones ni los integrales por ningún sitio...
Viendo que el paso de la trialera se prolongaba en el tiempo, algunos de nosotros decidimos ir tirando hacia Alpedrete mientras que llegaban Nelson y los demás compañeros.
El paso por Alpedrete no tuvo ninguna historia digna de destacar, tan sólo que a la salida del pueblo, habiendo reagrupado convenientemente, nos percatamos del estado de Jablan y de Ivan, que insisto le echaron el par de webs más grande que he visto en los últimos meses, y primero un par de compañeros, y después Álvaro y Víctor, se encargaron de acompañar hasta el final de la ruta.
En este punto el grupo de 28 estaba ya totalmente deshecho. Unos ya habían atravesado Collado Mediano e incluso habían enfilado a Navacerrada, otros estaban esperando reagrupaciones, y otros nos decidimos a afrontar la subida del depósito de Collado Mediano. La verdad es que la subidita se las trae, pero pocas son las rampas de ese estilo, en las que el plato pequeño y el piñón grande no hagan el trabajo suficiente como para llevarnos hasta arriba. En el alto del depósito, nueva mini-reagrupación, y de nuevo rumbo a completar los últimos 5 kilómetros pestosos donde los haya.
Y pestosos por varias razones. La primera por la cantidad de kilómetros acumulados, que si bien no son muchos, bien pesan ya cuando el resto es tan sólo subir y bajar, vamos, un pequeño martirio rompepiernas que hacía que algunos ya lo acusáramos en el límite de nuestras fuerzas.
 La segunda razón fue la lluvia. Nos escapamos de ella toda la mañana, pero justo al final empezó a caer con ganas de verdad, un buen aguacero que nos empapó pero bien y que nos forzó a calzarnos el chubasquero que ya pensábamos que no íbamos a utilizar.
La tercera razón fue el terreno: la lluvia de jornadas anteriores y la que estaba cayendo en ese momento, provocaron la aparición de unos charcos que más que charcos eran casi lagunas, y que al atravesarlas rezabas porque no hubiera una piedra atravesada que hiciera que dieras con todo el esqueleto en el agua, porque sin exagerar, había alguno de ellos en los que vi como mi eje de pedalier se quedaba totalmente cubierto de agua.
Así las cosas, el grupo ya no era tal. El grupo que creo más numeroso era en el que iba yo, y en el que éramos como mucho seis o siete: Pachi, Pablo, Manuel, Ángel, Dalopo, Jesús y no sé si alguno más.
De todas formas, habiendo llovido al final, habiendo llegado compañeros bastante destrozados al final de ruta, habiendo tenido que salir muchos de nosotros sin casi despedirnos de nadie, y no habiendo tenido tiempo de haber hecho todos una opcional en condiciones con los deliciosos torreznos del Porrón, qué queréis que os diga, que me lo pasé mucho más que bien y que disfruté como un niño, y que además, por vuestras caras sé que tampoco lo pasasteis mal, ¿verdad?.
 Pues eso, que me den más mañanas de domingo como ésta!!!!.
  Nota: He visto las fotos de las hamburguesas que se marcaron algunos en el Porrón y...ufff, ¡¡ay Omá!!.
                                                                    Fotos de Jesus
                                                                   Fotos de Frailman
                                                                   Fotos de JuanCar
                                                                    Fotos de Alvaro
                                                                   Fotos de Marcos 
                                                              Resumen final de Dalopo

domingo, 11 de noviembre de 2012

CumpleZarzo 2012 en Hoyo de Manzanares

Crónica de JuanCar      

¡¡¡¡ CUMPLEAÑOS FELIZ, CUMPLEAÑOS FELIZ, TE DESEAMOS TODOS, CUMPLEAÑOS FELIZ !!!!.

Pues eso D. Jose Manuel, más conocido como Zarzo, Zarcete, Guerrero, The warrior...que desde aquí te deseamos que cumplas muchos años más y que el año que viene y en los que tengan que llegar, que podamos todos juntos pedalear el día de tu cumpleaños como lo hicimos ayer y disfrutar de las magníficas viandas con que nos obsequiaste...pero eso después, ahora al lío:
Después de tener que cancelar la ruta hace una semana, justo el día del cumpleaños, debido a la lluvia y a las malas condiciones meteorológicas, ayer, por fin, nos dimos cita en Hoyo de Manzanares 25 de los muchísimos amiguetes, amigos y compañeros de Jose para compartir todos juntos (o sea, 26), una de esas mañanas que siempre quedan en nuestro recuerdo y que nos hacen mostrar una mueca de sonrisa cuando hablamos o pensamos en ellas.
Muchos acudíamos a la cita un poco recelosos con el recorrido debido básicamente a que el mal tiempo de las dos semanas anteriores nos había imposibilitado salir de casa, por lo que en algunos casos (entre los que me incluyo), el estado de forma era bastante lamentable. Otros, los conocedores del terreno, y habituales de los pedrolos, trialeras y pasos técnicos, supongo que acudían más que ilusionados.
He de confesar que cuando Jose publicó la ruta allá por el miércoles o jueves de la semana anterior, y cuando pinché en el enlace de wikiloc, un color se me fue y otro color se me vino: “rompepiernas” se llama la ruta...ozú!!!....uffff. De hecho hasta hoy mismo no había caído en la cuenta que eso de “rompepiernas”, aparte de definir perfectamente lo que hicimos, es el nombre de una de las pruebas clásicas de MTB de Madrid, y es que uno no dejará nunca de ser un pardillo en esto del MTB...Es más, incluso he encontrado éste enlace para ilustrar lo que digo: http://www.clubgr10.es/rompepiernas/recorrido/
 La idea inicial era salir a las 9:00 de la mañana desde La Berzosa (Hoyo de Manzanares), hacer lo que pudiéramos de la ruta y a una hora no muy tardía dar buena cuenta del ágape que nos tenía preparado nuestro anfitrión, y que todos sabíamos que como mínimo iba a constar de sendas empanadas de Zabala (ay! omá, qué ricas!!!).
Así pues, a las 9:00 ya estábamos preparados los 26 para que, con Zarzo a la cabeza, diéramos cuenta de los kilómetros que nos hicieran abrir el apetito. Y para abrir boca nada mejor que el primer rampón nada más calzar las botas en las calas, ay!!, ¡¡esto se avisa!!. Como siempre esas primeras subidas con esa pendiente tan acusada me hacen pupita de la buena, y no sólo a mí...que yo oía a más de uno acordarse de alguien a quien no quiero nombrar en este momento...
Al principio alguno teníamos dudas de estar siguiendo el track en la dirección correcta puesto que habíamos dicho de hacer la ruta del “rompepiernas” pero en el sentido contrario al que aparece en wikiloc, pero enseguida se disiparon las dudas, y empezó la diversión: no hicimos más que coronar el primer cuestón cuando, tras la reagrupación (que ayer fueron muchísimas y bastante largas), enfilamos la primera bajada de la mañana y que tendríamos oportunidad de disfrutar en un par de ocasiones. Esa primera bajada tiene, según mi forma de ver, dos tramos claramente diferenciados, uno inicial con algún que otro pequeño escaloncito de piedra que acaba en una bajada y una posterior subida donde se puede casi volar sin capa, y un segundo tramo que empieza con un escalón de esos de “echarle webos” (afortunadamente había una alternativa fácil a ese escalón), y continua con un tramo a base de piedras sueltas del tamaño de un puño que acaba en una bajada recta en la que si vas por la derecha puedes acabar estrellándote contra un montículo que no aparece hasta que lo tienes encima. La mayoría hacíamos el paso por la derecha, pero otros, los que se lo conocen al dedillo, la hacían por la izquierda, por un sendero de bajada que a los demás, los menos avezados, nos pasó inadvertido las dos veces.
En este punto ya empezaban a salirnos las cuentas a más de uno; y es que hay rutas que te hartas de subir, subir y subir y las bajadas no te compensan con el esfuerzo que has hecho, pero en este caso no parecía ser así: la primera bajada, por sí solita ya compensó con creces el esfuerzo del primer rampón.
Una vez reagrupados de nuevo, tomamos por unos metros la carretera de la Berzosa para abandonarla inmediatamente por la derecha para iniciar un pequeño tramo de subida entre jaras, hierba verdecita y bastantes arroyos en lo que parecía ir en dirección al mirador. En uno de los pasos Jesús reventó la rueda delantera, y en menos que canta un gallo estuvo reparada y lista de nuevo para proseguir la marcha. La zona estaba francamente espectacular, mojado por las recientes lluvias, con arroyos y charcos, pero en ningún momento con barro pestoso, sino más bien con arena mojada que hacía que la rueda de atrás tuviera siempre tracción y que la bici se agarrara de una forma especial...¿es esto el flow?...debe ser que sí, y si es así, la verdad es que mola que la bici vaya como por carriles, agarradita.
En este punto me di cuenta de que el Guerrero había hecho el primer recorte: el pequeño bucle de esa zona no lo hicimos, dejando atrás una subida con su consiguiente bajada que yo, personalmente, agradecí no hacerla y ahorrar fuerzas para lo que tenía que venir.
Una vez reagrupados todos en la parte alta de las cercanías del mirador, emprendimos una larga y bonita bajada que nos iba poco a poco a llevar de nuevo, y cerrando el bucle más grande de la ruta hacia La Berzosa, pero antes tenían que llegar muchas y buenas emociones...
Tras la magnífica bajada, y como todos sabemos que todo lo que baja, sube y todo lo que sube, baja, empezó un tramo de continuos p’arriba y p’abajo (de estos últimos menos que de los primeros), que iba picando hacia arriba y nos elevaba casi a la altura de lo que muchos conocemos como el “chalet de Franco” que se veía ahí al ladito, justo en las cercanías de Torrelodones. En este tramo verdaderamente rompepiernas y siempre picando hacia arriba, Charco y Rafa tuvieron que pararse a darle aire a la rueda de Juancar; en principio era un simple pérdida de aire, pero después se demostró que era un pinchazo en toda regla.
Así pues, tras el primer tramo pistero de más sube-que-baja, paramos a reagrupar en la entrada del tramo más divertido de la mañana. En esta reagrupación algunos aprovechamos para comer algo, otros no, pero todos nos dispusimos a hacer la foto de grupo. Tres cámaras de fotos y las tres con el mismo ángulo...¡a ver cuando le hacemos caso al Maestro Marek, y colocamos cámaras en diferentes sitios, que el pobre se desgañita a pedirlo en cada ruta y no le hace caso ni dios!, jajajaja.
En el momento de reiniciar la marcha, como he dicho, Charco se da cuenta de que la pérdida de aire no era tal, sino un pinchazo como dios manda. Así pues, paroncito para reparar y enseguida a darle de nuevo a las bielas...y esta vez dándole bien.
El tramo siguiente de la ruta resultó ser uno de los más divertidos para todos y uno de los más duros para algunos (para mi, seguro). La subidita que nos encontramos se las trae...joer lo que me costó!!!, y si era poca la moral con la que subía, más se me hundió cuando vi pasar a dos misiles cuesta arriba...creo que uno iba con una 29 roja y otro con una bici blanca...¿Zarzo y Josito?...ni lo sé...pasaron tan rápido y tan picaos que sólo acerté a ver la estela....jijijijiji.
Al final del subidón, una nueva reagrupación para ir todos camino de lo que nos esperaba a continuación (perdonad si no es éste el orden, pero la escasez de oxígeno en mi cerebro en ese momento hizo que ahora no sea capaz de ordenarlos cronológicamente): primero un paso cuesta arriba en el que el protagonista es el escalón en el lado izquierdo del paso y que coronó al tío Ángel como el subidor oficial de escalones de los Sin Pedrolos Mejor, aunque luego he visto fotos y hubo mayoría entre los que lo subieron.
A continuación del escalón, el paso, también en subida y en curva de la losa de granito. Aquí nos regodeamos y disfrutamos con los intentos de subida de la mayoría de los killers y de los no-tan-killers. Aquí es donde nos dimos cuenta que el que se lleva la palma del pedrolerío oficial es El Negrito...joder con Nelson!!!, cómo bajo el paso, y por donde lo bajó para después subírselo como si no le costará!!!!. Lo intentaron muchos, pero yo sólo vi pasarlo a Nelson...lo intentó Zarcete...y se nota que aún falta un pelín de rodaje con la 29...seguro que con la ZarzEX ese paso hubiera sido pan comido. Lo intentaron Foxi, Frailman, Raúl, Josito y alguno más, pero la maldita losa se les resistió. En fín, que allí estuvimos un buen rato de risas y jaleo.
Sin solución de continuidad, y tras el paso de la losa (creo que éste es el orden), vino un paso que por la derecha es un escalón considerable y que por la izquierda se baja por el filo de una roca que termina en un escalón también considerable. Yo, por culpa de mis miedos aún no resueltos, lo hice a pié, pero en ese paso me di cuenta de que entre nosotros tenemos un killer en potencia...que digo en potencia...un consumado killer: Jesús (Terminal)...fui testigo de primera fila de esa magnífica bajada por el filo de la roca, y como dice el homenajeado guerrero, de su postura perfecta: pies y brazos paralelos y flexionados, culo sobre la rueda de atrás y sillín al pecho...una bajada perfecta de Jesús.
Que yo sepa, ese paso lo hicieron muchos, pero yo, sólo vi pasarlo a Jesús y a Nelson, sólo que Nelson ni se inmutó: llegó, pasó y se fue, jajaja.
Tras este paso, y enfilando una de las trialeras de bajada más divertida de la mañana, pasamos por una serie de senderos llenos de agua y charcos donde Zarzo, al pasar atravesando uno de ellos, clavó la rueda delantera de su 29 y salió por orejas sin más consecuencia que una serie de golpes y magulladuras y una pequeña herida en la pierna. ¡¡¡y eso que llevaba ruedas grandes, si lleva la 26 se nos ahoga allí mismo!!.
La bajadita que venía a continuación fue en la que ayer yo, personalmente, disfruté más. Conseguí vencer mi miedo y me concentré en la postura, en los pasos, en no tocar demasiado los frenos y de ir dibujando la trazada incluso en el paso del árbol donde, por un momento pensé que acababa colgado de una de sus ramas. Pero no, pasé bien y estoy contento por ello...ahora a coger confianza...¿de acuerdo Peke?.
Fue en esa bajada donde Foxi se cayó también, pero él si lo supo hacer bien, cayó hacia su izquierda, justo encima de un matorral que amortiguó la caída. Se rehizo y siguió bajando justo detrás de Zarzo que fue espectador de excepción del traspiés de Foxi.
Una nueva reagrupación al final de la trialera y enfilamos enseguida una bajada que a mi me pareció espectacular y la mejor del día con diferencia, y es que la sensación de ir rodando por un riachuelo, con agarre, y sin que la bici se hunda o patine en el barro es una delicia. Eso sí, mojar mojaba, pero no era nada desagradable, es más, es precisamente el agua lo que le añadió un toque que a mi me pareció genial.
Nada más bajar el riachuelo, llegamos al paso estrella del día, una sucesión de escalones de piedra por el lado derecho, o rampa seguida de escalones por el lado izquierdo, y una serie de killers bajando una y otra vez buscando unos quemar adrenalina, y otros disfrutar como chiquillos en el patio del colegio. Lástima de la caída de Miguel, que aunque muy espectacular parece que no tiene ninguna consecuencia.
En ese punto nos lo pasamos muy muy bien. Unos disfrutaron bajando y subiendo, otros haciendo fotos, y otros como yo, contemplando el espectáculo con una sonrisa de oreja a oreja. Y cómo no, hacer mención especial a todos los killers que lo bajaron, pero concretamente a Jesús, que ayer estaba el tío que se salía...¿has pensado en pedirle las protecciones y el integral a los reyes, Jesús?, jajaja....qué mákina...¿y el tío Ángel?...otro maquinón...desde luego que cambiarle el nombre al grupo va a ser algo que tengamos que empezar a considerar muy en serio...
Éste último paso nos deja casi a la entrada de nuevo en La Berzosa. Allí, de nuevo, reagrupamos para ver que hacemos mientras Zarzo inspecciona la rueda delantera de la 29 especial en busca de la razón de que su rueda delantera se frenara. Al final decidimos volver a subir a lo alto del rampón inicial y volver a hacer la última bajada, la que hicimos la primera a primera hora del día. Ya en la parte de arriba, y antes de la bajada, decidimos que el último bucle no lo íbamos a hacer, que ya habiámos tenido suficientes pedales.
La repetición de la jugada  bajando la trailera, fue incluso mejor que la primera vez...y es que conocer por donde vas es algo básico, en la reagrupación, risas, caras de felicidad, algún que otro chascarrillo y buen rollo alucinante.
Enseguida enfilamos de nuevo la carretera de La Berzosa, pero esta vez sin abandonarla hasta los coches, que las ganas de empanada ya eran mayores que las ganas de pedales, dando por finalizada la parte de la ruta en la que pulíamos las bielas, jejeje.
En esta segunda parte es donde yo me encuentro más cómodo...aquí si estoy en forma, jajaja. Y más viendo como Rafa y Jose sacaban dos empanadas de Zábala (de carne una y de atún la otra), a cual de las dos más rica. Dos tortillitas de mamá que estaban de vicio, hojaldritos salados rellenos, patatitas fritas, aceitunitas y bebida...y sí, sé que alguno se quedó con ganas de cerveza a cascoporro, pero para la mayoría de los mortales la cantidad de cerveza fue perfecta.
 Y al final, como colofón, las dos pedazo de tartas de manzana que le hizo Toñi al guerrero...de-li-cio-sas.
¿Qué más se puede pedir?....bueno, algo se me ocurre, se puede pedir repetir lo mismo un año tras otro...y con todos aquellos compañeros y compañeras que ayer no pudieron estar allí con nosotros.

Así pues:

PORQUE ES UN MUCHACHO EXCELENTE, ES UN MUCHACHO EXCELENTE, ES UN MUCHACHO EXCELEEEEENTEEEEE, Y SIEMPRE LO SERÁ!!!!.
                                                                Fotos de Jesus
                                                                Fotos de Raul
                                                              Fotos de Frailman
                                                               Fotos de Marcos
                                                               Fotos de Josito 
                                                               Fotos de Alvaro
                                                              Fotos de RaFaRu

domingo, 28 de octubre de 2012

A la Marmota de cumpleaños

                                                                      Fotos de Jesus
                                                                      Fotos de Rafa