domingo, 27 de abril de 2014

Regresó JuanCar en la Majada del Cojo

Crónica de JuanCar

Corría el 9 de febrero de este año cuando, en un día frío y lluvioso, asistí por última vez a una ruta. Se trataba de realizar un tramo de la vía verde del Tajuña que precisamente elegí yo porque el cardiólogo me había pegado un buen susto diciéndome que mi patata volvía de nuevo a funcionar no del todo bien (afortunadamente días después se confirmó que mi patata estaba con tan mala salud de hierro como siempre).
Aquel día desoí las recomendaciones del matasanos del cuore y animado por el diablillo más santo organizamos una buena ruteja a la que asistísteis un buen número de vosotros (y sé que algunos quisieron pero no pudieron) y que venían principalmente para acompañar a este humilde pringao en su penaero (volators dixit).
No imagináis lo emocionado que volví a casa aquel día después de que tantos de vosotros me acompañarais y estuvierais a mi lado. Aquello fue para mi impagable. Además yo sabía que en muy pocos días mi maltrecho hombro tenía que pasar por chapa y pintura y que aquello me iba a retirar de las rutas al menos un mes y medio…o más….como así ha sido.
De repente, como si no hubieran pasado realmente más de dos meses, me veo, a las 9:00 de la mañana de nuevo empezando a rodar con un buen grupo de vosotros. Una pena por todos aquellos que no pudieron venir porque me hubiera encantado compartir este día francamente especial con todos. Algunos estáis recuperándoos de heridas de guerra, de lesiones, y otros simplemente no pudieron acudir por compromisos o por lo que sea. El caso es que aunque no estuvisteis, yo os sentí allí porque sé que en todas aquellas rutas en las que yo no he podido estar, un trocito de mi siempre ha estado en la ruta; al menos así lo he sentido desde la distancia.
El día 27 de abril del 2014 tardaré en olvidarlo. El nerviosismo de la noche anterior, la emoción de la preparación de todo el material, de la bici, del casco, de la ropa. Cargar la bici en el coche por la mañana y partir rumbo al punto de inicio de la ruta: Alameda del Valle…del valle del Lozoya, uno de mis lugares favoritos y donde tantas y tantas cosas me han sucedido (y que no contaré por no aburrir). Un valle excelso, precioso, para mi, inigualable…
Yo mismo elegí la ruta con la que volver a pedalear…la ruta de la Majada del Cojo. Y ¿porqué la Majada?...pues muy sencillo. Sabía que iba a sufrir ya que los muchos días de inactividad tenían que dejar su huella, pero el ascenso por la pista hacia el refugio de La Morcuera, degustando las vistas del valle y observando como Rascafría y El Paular se quedan cada vez más lejanos y más pequeños a la vista y como Peñalara se va alzando cada vez más con sus más de 2400 metros es una visión que me impresionó tanto la primera vez que hice esta ruta que quería empezar mis pedaladas sintiendo lo mismo…y ya creo que lo sentí. Por supuesto las vistas de bajada desde la Majada no se le quedan atrás. Vaya, que es una de mis rutas favoritas por sus paisajes y por su contenida dureza.
Si a los paisajes que se abren ante nosotros añadimos el grupo de grandes personas y amigos que se dieron cita en Alameda, el día se convierte en EL DIA (con mayúsculas).
No os imagináis cómo echaba de menos las risas, los chistes, las bromas, las conversaciones trascendentales sobre las cosas de la vida y del día a día y como no, las lecciones magistrales del más grande de los maestros. Además, ayer, a todo esto se sumaron los cantecitos…Walles por La Trinca y Pepe Da Rosa y Javi_apf por chirigotas…iniguablable!!!.
De la ruta en sí, ¡¡qué decir!!. Su descripción es por todos conocida, pero no la dejaré de hacer: Salida de Alameda del Valle dirección Rascafría de la forma que a mi me gusta, empezando en llano, 4 kilómetros calentando piernas y lenguas, observando el discurrir del río, los prados verdes, el monasterio del Paular y cruzar el puente del Perdón (algún día buscaré porqué se llama así…hoy no).
Del puente del Perdón a las Presillas la pista se adentra en el robledal. Roble Melojo, negro en su corteza y duro, chaparro, de hoja pequeña que aún a estas alturas del año no han brotado; y es que en este valle la primavera se hace mucho de rogar, pero cuando llega es una auténtica explosión de belleza.
Desde las Presillas, punto en el que el arroyo Aguilón se une al río Angostura para que ya en el puente del Perdón cambie de nombre a río Lozoya, se inicia la subida propiamente dicha. El paisaje en principio no cambia, el robledal es denso, vamos ganando altura, y cuando llevamos aproximadamente 5 km de ascensión, unos 9 desde la salida, empezamos a ser conscientes de la altura que vamos ganando ya que el monasterio de El Paular empieza a hacerse pequeñito en la distancia.
De repente, como sucede en toda la sierra del Guadarrama, el bosque de robles deja paso a un bonito bosque de pinos, de repente, sin que unas especies se mezclen prácticamente nada con las otras…no hay robles y pinos juntos. Poco a poco seguimos ascendiendo, y allá por el km 14  (10 de la ascensión), la subida nos da un pequeño respiro en la praderita que utilizamos siempre para avituallarnos. Ayer, aparte de comer, asistimos al espectáculo cantarín de Ballesteros y Javi…¡¡qué risas, leche!!.
La pradera es el preludio de una pequeña bajada de escasos metros a la que sigue el tramo más duro de la subida hasta el refugio de La Morcuera. Son 4 kilómetros en los que los pinos prácticamente desaparecen, la pista se adentra hacia el macizo sur y perdemos de vista el valle del Lozoya para empezar a disfrutar de las vistas de la Cuerda Larga…el refugio está ya muy cerca.
La llegada al refugio de La Morcuera es siempre un subidón. En este punto sabes que ya te queda muy poquito por subir (escasos 500 metros en la pista que lleva a Canencia), y saber que casi todo lo que queda es bajada te hace subir la moral.
En el reufgio volvemos a comer, foto de grupo, más risas, fresquete…y al lío…bajada por carretera hasta el primer desvío a la pista de Canencia y tras superar con más pena que gloria (al menos por mi parte ya que las piernas empezaban a arderme…) la pequeña subida que nos quedaba, tomamos el desvío a la izquierda y ya…a tumba abierta…a bajar!!!.
Yo dividiría la bajada en dos partes. Una primera por pista amplia, ancha, en bastante buen estado que nos deja directamente en la Majada (o refugio de pastores) del Cojo. A su lado, un mirador de piedra se abre ante el valle…sé que no soy objetivo, pero la vista es espectacular…
En este punto, al subirme en mi bici me doy cuenta de que he pinchado,...vaya!!, menudo retorno a las rutas; primera salida y pinchazo, jajajaja. Enseguida, y sin darme tiempo a reaccionar, ya tenía a tres compis a mi alrededor ayudándome en la cuestión…escasos 10 minutos y listo…a bajar!!!.
La segunda parte de la bajada es sencillamente preciosa. Los robles, aún sin hojas, nos dejan disfrutar todo el descenso de unas vistas inigualables del valle: la razón por la que quería retomar las rutas aquí: las vistas y la bajada…una bajada muy sencilla, sin pasos técnicos y con la única dificultad de las piedras sueltas y alguna que otra curva un tanto traicionera.
Aproveché para probar mi hombro, y cosa maravillosa…¡¡¡iba genial!!.
La bajada desde la Majada nos deja directamente en los coches…atravesar el río Lozoya por el puente de Alameda mientras asistíamos a como se reunían caballos y vacas como si fueran en procesión de Semana Santa fue un bonito espectáculo y un magnífico colofón a una mañana de nuevo inolvidable.
Muchachos…¡¡cómo echaba de menos esto!!. Cómo me lo pasé ayer!!!. Me falta fuelle, pero mi cabeza y mis ganas pusieron el resto….¡¡¡No cambiéis!!!.
Una última cosa. A los lesionados: Pachi, Jesús (Terminal), Nacho, Cronos, (y creo que no me dejo a nadie, y si es así pido mil disculpas), por favor, recuperaos lo antes posible; se os echó mucho, muchísimo de menos…y a los no lesionados que no pudisteis venir…espero veros cuanto antes.
Solo me queda decir una palabra más: GRACIAS. Por vuestro apoyo, por vuestros ánimos, por vuestro interés…por ser como sois…GRACIAS
                                                                       
                                                                      Fotos de JuanCar

martes, 15 de abril de 2014

Otro Cañon del Guadalix

                                                                 
                                                                  Fotos de Arturo

domingo, 6 de abril de 2014

Otra vuelta al Pendon


                                                                     Fotos de Frailman
                                                                     Fotos de Pablo

domingo, 23 de marzo de 2014

Por la Hoya de San Blas

                                               En el grupo de Facebook hay dos videos
                                                                   Fotos de Jesus

domingo, 16 de marzo de 2014

Senderos de Navalmedio, Ortiz y Alakan

 Esta semana he vuelto a salir con la bici, después de mes y medio la verdad es que tenia muchas ganas, como la ruta propuesta es una de las clásicas y mas variadas no dude en unirme al grupo, aunque la verdad es que tenia mis dudas sobre como iba a responder. Después de los saludos de rigor, esta vez mas efusivos que normalmente y una vez estuvimos todos preparados nos pusimos en marcha, sabíamos lo que nos esperaba, el famoso Chiquillo con sus rampas iniciales es la forma mas natural de entrar en calor, y bien que lo notamos en la primera parada que hicimos antes de afrontar el ultimo tramo, todos los que nos habíamos abrigado aprovechamos para quitarnos ropa, el día era totalmente primaveral y se podría haber hecho la ruta
con la equipación de verano perfectamente. La rampa final del Chiquillo hizo que el grupo se separara un poco pero nos reagrupamos antes de hacer el primer tramo en bajada que nos llevaría a la Fonda Real, allí ya vimos por la cantidad de coches aparcados que iba a ser un día de gran afluencia de gente a la sierra, poco a poco nos acercamos a la primera parte divertida de la ruta, los senderos de Navalmedio, como siempre es una zona que no defrauda y que se puede hacer en cualquier época del año, al llegar a las ruinas del antiguo campamento y después de cruzar el río hubo una pequeña sesión de mecánica, la bici de Juan Carlos no tenia ganas de cambiar correctamente, solucionado el problema el siguiente paso era cruzar el arroyo de Navalmedio que con las aguas del deshielo baja salvaje, la cuesta de hormigón y la continuación
pasando por el pino de la cadena hasta el desvío del Ventorrillo cada uno lo hizo a su ritmo. Quedaba lo peor de la ruta, la bajada por la carretera que intuíamos mas complicada que de costumbre por la gran cantidad de coches que subían en dirección al puerto de Navacerrada, por suerte al llegar al cruce tuvimos la suerte de que hubo un claro en el tráfico y atravesamos la carretera sin ningún problema, de la subida por la pista de la Barranca hasta el inicio del Ortiz, poco que decir que no se haya dicho otras veces, solo comentar que Rodrigo y yo tuvimos tiempo de ir poniéndonos al dia. Cuando llegamos a la esplanada ya estaba todo el grupo esperando y aprovechando la buena temperatura que hacia, momento de comer un
poco y hacer la típica foto de grupo. Ahora venia la parte divertida, la bajada del Ortiz hubo que hacerla con mas cuidado que otras veces debido a la gran afluencia de senderistas y mientras unos bajaban un poco mas deprisa, Antonio y yo nos dedicamos a hacer relaciones publicas y dejas buen sabor de boca a los caminantes, también nos fuimos enterando de que si uno se habia caido, que otro iba así y el otro asao, es lo que tiene compartir conversaciones con la gente, llegamos a la pista de la Barranca y después de hacer un pequeño parón nos dirigimos a afrontar los famosos senderos Alakan y el paso final del arroyo de la Maliciosa donde alguno tuvo a bien remojarse los pies, poco después cruzábamos el embalse de la Barranca
y con cuidado atravesamos los parkings que estaban a rebosar enlazando con la pista de los Almorchones y sus correspondientes senderos por los cuales corre el agua como si fuera un riachuelo, los hicimos a buen
ritmo y llegamos a la carretera M-607 donde hicimos otro reagrupamiento y esperamos el momento oportuno de cruzarla sin peligro, solo nos quedaba una subida y una bajada, aquí hubo algún momento complicadillo debido a las regueras que han dejado las lluvias, cruzamos los dos arroyos que quedaban y antes de darnos cuenta estábamos en los coches, algunos se fueron pero otros degustamos los famosos torreznos del Porrón del Gargantón acompañados de unas jarras de cerveza. Como siempre lo mejor la compañía y personalmente reconocer que me encontré bastante mejor de lo que esperaba después del parón, ahora a esperar la próxima y desear que se vayan incorporando todos los compañeros que por unas cosas o por otras no pueden venir.
                             
                                                                  Fotos de Jesus
                                                                  Fotos de Santi

domingo, 9 de marzo de 2014

La Marmota antihoraria

                                                                        Fotos de Jesus

domingo, 2 de marzo de 2014

De senderos por el Pardo

                                                                            Fotos de Jesus